Agua: el problema que viene en Latinoamérica

El Banco Mundial prevé que para el año 2050, aproximadamente 1,000 millones de personas en el mundo vivirán en ciudades sin suficiente agua.

Agua
La carencia de agua potable será uno de los grandes retos en las siguientes décadas. Imagen: tomado de Diseñado por Freepik (www.freepik.es).

POR FRANK ÁVILA
IberoNews.-¿Cuánto puede sobrevivir una persona sin consumir agua? Solamente de tres a cinco días, ya que el cuerpo comienza a deteriorarse rápidamente ante la ausencia de este vital líquido.

La presencia de agua representa vida, sin ésta, hay muerte. El acceso al agua apta para el consumo ha sido elevado a un derecho humano y es indispensable para el desarrollo sostenible de las sociedades.

Sin embargo, si bien América Latina está constituida por más de 40 países reconocidos por su gran riqueza natural y cuentan con la tercera parte a nivel mundial de los recursos hídricos, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) señala que aún hay 166 millones de personas que no tienen servicio de agua de manera consistente; esto es, una cuarta parte de la población de la región.

El agua… ¿un recurso no renovable?

La CEPAL señala que el 80% de la población latinoamericana vive en las ciudades, mismas que van creciendo de manera exponencial, con una alta demanda de servicios de agua potable y que, dada la escasez, en su mayoría es traída de lugares lejanos y de mantos acuíferos profundos, causando una sobreexplotación de los recursos hídricos.

Aunado a lo anterior, de acuerdo con informes del Banco Mundial, únicamente el 20% de las aguas residuales de América Latina recibe tratamiento, siendo insuficientes las prácticas de saneamiento.

El Banco Mundial prevé que para el año 2050, aproximadamente 1,000 millones de personas en el mundo vivirán en ciudades sin suficiente agua.

Otra dificultad es la pérdida de agua potable aproximadamente de un 40% desde el trayecto de su obtención hasta que llega a los consumidores a causa de una infraestructura antigua y de baja calidad; para paliar este déficit se extraen mayores metros cúbicos de los mantos acuíferos, que son agotados uno a uno sin darles la oportunidad de reabastecerse.

Fuerte impacto

Estudios recabados por National Geographic señalan que aproximadamente de 250 a 500 millones de metros cúbicos de agua potable se pierden cada año en las grandes ciudades, cifra que representa el abastecimiento de hasta 20 millones de personas que no cuentan con este vital líquido hoy día.

En muchos lugares periféricos de las ciudades y en zonas rurales los servicios públicos suelen ser deficientes, por lo que los habitantes optan por desechar residuos y desperdicios en corrientes de agua expuestas, que a su vez contaminan ríos y mares.

Un dato contundente: se estima que cada día 2 millones de toneladas de desperdicios se eliminan a través de los cursos de agua.

Wambui Gichuri, gerente de recursos hídricos para América Latina y el Caribe del Banco Mundial, señala que Latinoamérica es una región muy sensible al cambio climático, con efectos de graves inundaciones a causa de las lluvias, reduciendo la capacidad agrícola a causa de la pérdida de terrenos bajos.

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El cambio climático, de nuevo

Por otro lado, se han experimentado graves sequías con capacidad de aniquilar vidas humanas y animales en otros países. Quienes vienen estudiando el cambio climático señalan que habrá una disminución significativa en las reservas de agua a nivel mundial.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura indica que hasta el 70% del agua extraída en Latinoamérica es dirigida a actividades agrícolas.

Un ejemplo más: un kilo de carne requiere más de 15,000 litros de agua y un kilo de trigo 1,500 litros, considerando el proceso desde el cuidado, la transportación y la comercialización de dichos productos. El agua es brutalmente usada sin reposo.

Acciones internacionales

La Organización de las Naciones Unidas, a partir del 22 de marzo del 2018, declaró el período 2018-2028 como el Decenio Internacional para la Acción “Agua para el Desarrollo Sostenible”, iniciando justo un 22 de marzo, Día Mundial del agua; esto con el propósito de apresurar las acciones dirigidas a enfrentar las dificultades identificadas respecto de la gestión del agua.

La propuesta pretende unificar esfuerzos para cumplir con los objetivos establecidos respecto de los recursos hídricos en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, en la que justo el sexto objetivo es “Garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos”.

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Principales retos hídricos señalados en la Agenda 2030:

  • Lograr el acceso universal y equitativo al agua potable a un precio asequible para todos.
  • Lograr el acceso a servicios de saneamiento e higiene adecuados y equitativos para todos y poner fin a la defecación al aire libre.
  • Mejorar la calidad del agua reduciendo la contaminación, eliminando el vertimiento y minimizando la emisión de productos químicos y materiales peligrosos, reduciendo a la mitad el porcentaje de aguas residuales sin tratar y aumentando considerablemente el reciclado y la reutilización sin riesgos a nivel mundial.
  • Aumentar el uso eficiente de los recursos hídricos en todos los sectores y asegurar la sostenibilidad de la extracción y el abastecimiento de agua dulce para hacer frente a la escasez de agua y reducir el número de personas que sufren falta de agua.
  • Implementar la gestión integrada de los recursos hídricos a todos los niveles, incluso mediante la cooperación entre países, según proceda.
  • Proteger y restablecer los ecosistemas relacionados con el agua, incluidos los bosques, las montañas, los humedales, los ríos, los acuíferos y los lagos.
  • Ampliar la cooperación internacional y el apoyo prestado a los países en desarrollo para la creación de capacidad en actividades y programas relativos al agua y el saneamiento, como los de captación de agua, desalinización, uso eficiente de los recursos hídricos, tratamiento de aguas residuales, reciclado y tecnologías de reutilización.
  • Apoyar y fortalecer la participación de las comunidades locales en la mejora de la gestión del agua y el saneamiento.

La Agenda 2030 establece una visión a largo plazo de desarrollo sostenible en las áreas económica, social y ambiental de los 193 Estados Miembros que la firmaron, señalando el mapa de ruta que habrá de tomarse en consideración para su cumplimiento.

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