Portada » Medicamentos falsificados generan pérdidas por Q150 millones

Medicamentos falsificados generan pérdidas por Q150 millones

por Jenniffer Marroquín
0 comentarios
medicamentos falsificados

El mercado de medicamentos falsificados en Guatemala ha dejado de ser únicamente un problema de salud pública para convertirse en un desafío económico de gran magnitud. De acuerdo con estimaciones del sector farmacéutico, este comercio ilegal genera pérdidas cercanas a Q150 millones anuales para la industria formal, al tiempo que pone en riesgo la vida de miles de pacientes y fortalece redes de contrabando y crimen organizado.

Aunque los decomisos realizados por las autoridades evidencian la magnitud del problema, el verdadero impacto va mucho más allá de la mercancía incautada. La falsificación afecta la confianza en el sistema sanitario, reduce la competitividad de las empresas que operan legalmente y representa un costo creciente para el Estado.

Un mercado ilegal con alto impacto económico

La falsificación de medicamentos constituye uno de los negocios ilícitos de mayor rentabilidad a nivel mundial. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que en los países de ingresos bajos y medios uno de cada diez productos médicos puede ser de calidad inferior o falsificado, una situación que compromete la eficacia de los tratamientos y aumenta el riesgo de complicaciones e incluso de muertes evitables.

En Guatemala, la Cámara de la Industria de Guatemala (CIG) y el sector farmacéutico han advertido que la comercialización ilegal afecta tanto a laboratorios nacionales como a empresas multinacionales que operan en el país.

Las pérdidas estimadas en Q150 millones reflejan ventas desplazadas hacia canales informales, además de mayores costos en seguridad, trazabilidad y procesos legales.

El impacto sobre la industria farmacéutica

Para las empresas formales, el problema no se limita a la competencia desleal.

La circulación de productos falsificados también genera:

  • Pérdida de confianza en las marcas.
  • Reducción de ingresos para distribuidores autorizados.
  • Incremento de costos en sistemas de autenticación.
  • Mayores inversiones en campañas de concienciación.
  • Riesgos reputacionales cuando un medicamento falsificado es confundido con un producto original.

El sector farmacéutico representa una actividad estratégica para la economía nacional al generar empleo especializado, inversión en logística y aportes tributarios.

La expansión del mercado ilegal limita esos beneficios y desincentiva nuevas inversiones.

Un riesgo directo para la salud pública

El impacto más grave recae sobre los pacientes.

Los medicamentos falsificados pueden contener:

  • Dosis incorrectas del principio activo.
  • Sustancias no autorizadas.
  • Ingredientes contaminados.
  • Ningún componente terapéutico.

Esto puede provocar que enfermedades comunes no respondan al tratamiento, favorecer la resistencia a los antibióticos y aumentar la mortalidad en patologías que sí cuentan con terapias efectivas.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advierte que los productos médicos falsificados representan una amenaza creciente en América Latina debido al incremento del comercio ilícito y la venta por canales digitales.

¿Cómo llegan estos medicamentos al mercado?

Las investigaciones realizadas por el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS) y el Ministerio Público (MP) muestran que las redes de distribución utilizan múltiples canales.

Entre ellos destacan:

  • Comercio informal.
  • Mercados populares.
  • Distribuidores sin autorización sanitaria.
  • Contrabando transfronterizo.
  • Redes sociales.
  • Plataformas de comercio electrónico.
  • Servicios de mensajería.

El crecimiento de las ventas digitales ha facilitado la comercialización de medicamentos sin controles sanitarios, especialmente aquellos relacionados con tratamientos para enfermedades crónicas, pérdida de peso, disfunción eréctil y suplementos alimenticios.

El costo para el Estado

Además del impacto sobre las empresas, el mercado ilegal también representa pérdidas para las finanzas públicas.

La comercialización clandestina evita el pago de:

  • Impuesto al Valor Agregado (IVA).
  • Impuesto Sobre la Renta (ISR).
  • Derechos arancelarios en casos de contrabando.

Asimismo, cuando un paciente recibe un tratamiento ineficaz, el sistema público de salud puede enfrentar mayores costos derivados de hospitalizaciones, complicaciones médicas y nuevos tratamientos.

¿Qué están haciendo las autoridades?

El Ministerio de Salud, a través de la Dirección de Regulación, Vigilancia y Control de la Salud, mantiene operativos de inspección en coordinación con:

  • Ministerio Público.
  • Superintendencia de Administración Tributaria (SAT).
  • Policía Nacional Civil (PNC).
  • Autoridades aduaneras.

Estas acciones incluyen decomisos, investigaciones penales y verificaciones en establecimientos autorizados para detectar medicamentos sin registro sanitario o de origen ilícito.

Sin embargo, representantes del sector privado consideran que el fortalecimiento de los controles fronterizos y la persecución de las redes de distribución continúan siendo desafíos pendientes.

La respuesta de la industria

Las empresas farmacéuticas también han incrementado sus mecanismos de prevención.

Entre las principales medidas destacan:

  • Sistemas de trazabilidad.
  • Códigos de autenticación.
  • Empaques con mayores elementos de seguridad.
  • Capacitación a farmacias y distribuidores.
  • Campañas para que los consumidores compren únicamente en establecimientos autorizados.

El objetivo es reducir la posibilidad de que productos ilegales ingresen a la cadena formal de distribución.

Un desafío para la competitividad y la confianza

El crecimiento del mercado de medicamentos falsificados afecta simultáneamente tres dimensiones estratégicas para Guatemala. En el ámbito económico, reduce ingresos para empresas formales y desalienta nuevas inversiones.

En materia fiscal, disminuye la recaudación tributaria. Y desde la perspectiva sanitaria, incrementa los riesgos para millones de pacientes. Combatir este fenómeno requiere una estrategia que combine fiscalización, cooperación entre instituciones, innovación tecnológica y mayor educación del consumidor.

Mientras el mercado ilegal continúe creciendo, el costo seguirá siendo asumido por toda la sociedad: empresas que pierden competitividad, un Estado que deja de recaudar recursos y pacientes cuya salud queda expuesta a productos sin garantías de calidad.

También te puede interesar

Deje un comentario

Somos tu fuente de noticias en Iberoamérica, abordando temas que van desde la sostenibilidad y los negocios hasta el entretenimiento y el estilo de vida.

This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish. Accept Read More

Privacy & Cookies Policy