Guatemala quiere recibir más visitantes internacionales y captar una mayor cantidad de congresos, convenciones y eventos corporativos, pero el crecimiento de la demanda turística plantea una pregunta que va más allá de las campañas de promoción: ¿la infraestructura del país está creciendo al mismo ritmo que la cantidad y el tipo de visitantes que busca atraer?
El Instituto Guatemalteco de Turismo (INGUAT) proyecta cerrar 2026 con 3.6 millones de visitantes no residentes, después de que el país registrara 3 millones 361 mil 843 visitantes en 2025, un aumento de 11% respecto del año anterior. La meta para 2027 es alcanzar los cuatro millones.
El comportamiento de 2026, sin embargo, muestra que alcanzar esa cifra no será automático. Entre enero y julio ingresaron 1 millón 915 mil 874 visitantes, un crecimiento de 1.2% respecto del mismo período de 2025. En julio llegaron alrededor de 288 mil 700, 2% más que en julio del año anterior.
El crecimiento también está cambiando en composición. En julio, Estados Unidos se mantuvo como uno de los principales mercados, con 73 mil 593 visitantes, mientras El Salvador registró 71 mil 75. Otros mercados, como Australia, México, Panamá, Nicaragua y Colombia, mostraron incrementos porcentuales mayores.
Para el director del INGUAT, Harris Whitbeck, esta diversificación es parte de una estrategia para atraer visitantes con mayor capacidad de gasto y ampliar el alcance internacional del destino.
El funcionario también ha señalado que la coyuntura internacional y el aumento de los costos de los boletos aéreos han moderado el ritmo de llegada de viajeros.
“La estrategia de atracción de aerolíneas” se ha convertido, según Whitbeck, en un componente crucial de la política turística. El funcionario afirmó que durante su gestión se han habilitado entre 13 y 14 nuevas rutas internacionales y que el INGUAT trabaja en una nueva conexión con Europa.
La pregunta, entonces, no es solamente cuántos turistas puede atraer Guatemala, sino cuánta capacidad tiene para recibirlos y distribuirlos entre sus destinos.
La oferta hotelera creció, pero no existe un dato de 2026 que permita medir el desfase
El último conjunto de estadísticas de oferta hotelera disponible públicamente en el INGUAT registra miles de establecimientos y decenas de miles de habitaciones en el país. La institución mantiene además un directorio de servicios turísticos registrados, que permite consultar establecimientos individualmente.
Una revisión de la serie oficial de ocupación hotelera muestra que en 2025 la ocupación nacional alcanzó alrededor de 74%, frente a 72% en 2024. La tasa representa una recuperación importante respecto de los niveles previos a la pandemia y se produjo mientras también aumentaba la cantidad de habitaciones disponibles.
El dato es relevante porque una mayor ocupación no necesariamente significa que Guatemala carezca de habitaciones. Una tasa de ocupación elevada puede reflejar una demanda creciente, pero también existen diferencias importantes entre destinos y temporadas.
Por eso, afirmar que el país “no tiene suficientes hoteles” sería una conclusión que los datos disponibles no permiten sostener por sí solos. Lo que sí muestran es que la capacidad no está distribuida de manera uniforme y que algunos destinos concentran buena parte de la infraestructura turística y de reuniones.
Ciudad de Guatemala concentra los grandes eventos
Un visitante que participa en un congreso o una convención suele requerir alojamiento, transporte, restaurantes, espacios para reuniones y servicios especializados, por lo que su impacto económico se extiende a diferentes empresas.
El propio INGUAT identifica este segmento como estratégico y reconoce la necesidad de infraestructura especializada.
Según el Plan Estratégico para el Segmento de Industria de Reuniones del INGUAT, Ciudad de Guatemala concentraba 70.7% de los eventos y Antigua Guatemala 14%, mientras destinos como Atitlán, Quetzaltenango y Flores tenían una participación menor. El documento registraba 100 recintos o venues para Ciudad de Guatemala, 58 para Antigua, 18 para Atitlán, 20 para Quetzaltenango y 20 para Flores.
Aunque esos datos corresponden a la planificación del segmento para el período 2019-2025 y no deben presentarse como una fotografía exacta de 2026, sí muestran un problema estructural que la política turística ha identificado durante años: la capacidad para recibir grandes eventos está concentrada territorialmente.
El propio Plan de Desarrollo Turístico de la Ciudad de Guatemala 2024-2028 vuelve a señalar esa concentración y plantea entre sus acciones impulsar infraestructura especializada para la industria de reuniones.
Esto cambia la pregunta sobre la capacidad turística del país. Guatemala puede tener suficientes habitaciones a nivel nacional y, al mismo tiempo, enfrentar limitaciones para recibir un congreso de varios miles de personas en determinados destinos.
El turismo también se mide por cuánto dinero deja
La cantidad de visitantes es solamente una parte de la ecuación económica. En 2025 Guatemala recibió 3.36 millones de visitantes no residentes y el INGUAT estimó que el turismo internacional generó US$1,390.2 millones en divisas. En 2024 habían sido US$1,208.7 millones.
El Banco de Guatemala, utilizando su propia metodología para registrar el ingreso de divisas por turismo y viajes, reporta US$744.7 millones entre enero y julio de 2026, frente a US$715.5 millones en el mismo período de 2025. La serie corresponde al Mercado Institucional de Divisas y, por metodología, no debe mezclarse directamente con las estimaciones de derrama económica del INGUAT.
En la Guía de Inversión Turística elaborada con ONU Turismo se reporta un gasto promedio diario de US$101.87 por turista internacional en 2023 y una estadía promedio de 5.25 noches.
Son datos históricos, no una medición de 2026, pero sirven para dimensionar por qué el sector busca aumentar el valor económico de cada visitante y no únicamente el número de llegadas.
La meta oficial para 2026 combina ambas variables: 3.6 millones de visitantes y una derrama económica estimada de US$1.5 mil millones.
El reto no está únicamente en construir hoteles
Un visitante internacional necesita llegar al país, desplazarse hacia su destino, encontrar alojamiento, consumir alimentos y servicios y regresar. En el caso del turismo de reuniones, las exigencias aumentan porque un evento puede movilizar simultáneamente a cientos o miles de personas.
El INGUAT reconoce esa realidad en su estrategia para la industria de reuniones. El documento señala que un destino debe contar con servicios de transporte, restaurantes, seguridad, empresas especializadas, tecnología para eventos y espacios adecuados, además de agencias capaces de organizar la logística terrestre y aérea.
Whitbeck explicó que el país ha trabajado en atraer nuevas aerolíneas y rutas internacionales y vinculó parte de la desaceleración de las llegadas con el aumento de los costos de los boletos y la reducción de capacidad aérea en determinados mercados.
Esto adquiere especial relevancia porque los principales mercados emisores no tienen el mismo comportamiento. Estados Unidos y El Salvador concentran una parte importante de las llegadas, mientras el INGUAT intenta aumentar la participación de mercados como México, Colombia, Australia y países europeos.
Hay capacidad para crecer, pero el crecimiento no está garantizado
Guatemala parte de una posición favorable. La llegada de visitantes alcanzó un récord de 3.36 millones en 2025 y el país dispone de una oferta hotelera amplia, una industria de reuniones establecida y varios destinos reconocidos internacionalmente. El INGUAT también cuenta con oficinas regionales y subregionales en destinos como Antigua Guatemala, Quetzaltenango, Sololá, Retalhuleu, Petén e Izabal.
La ocupación hotelera nacional se encuentra en niveles elevados, mientras la infraestructura para eventos permanece históricamente concentrada en pocos destinos. Al mismo tiempo, la llegada de visitantes en 2026 crece a un ritmo mucho más moderado que en 2025 y el INGUAT busca compensarlo mediante nuevos mercados, más conectividad y visitantes con mayor gasto.
Por eso, la discusión sobre nuevas inversiones turísticas no debería reducirse a contar habitaciones. La pregunta que tendrá que responder el sector privado y el Gobierno es si la infraestructura turística, aérea, vial y de servicios puede expandirse de manera coordinada para sostener una meta de 3.6 millones de visitantes y, posteriormente, cuatro millones.
Por ahora, los datos no permiten afirmar que Guatemala haya llegado al límite de su capacidad. Sí permiten identificar un reto más concreto: el país necesita que la infraestructura crezca no solo en cantidad, sino también en los destinos donde quiere llevar nuevos visitantes y grandes eventos.