El desgarrador impacto de la pandemia en los niños de Centroamérica

Violencia, estrés, duelo, hambre y trastornos psicológicos son tan sólo algunos de los impactos de Covid-19 en los niños de Centroamérica.

Niños de Centroamérica
Las escuelas eran para los niños de Centroamérica lugares seguros y un sitio donde alimentarse. Imagen: tomado de Diseñado por Freepik (www.freepik.es).

POR GRETTA HERNÁNDEZ
IberoNews.- A unos días de cumplirse dos años de que se declarara la región en pandemia por el virus SARS-Cov2, sin duda los más desprotegidos fueron y siguen siendo los niños de Centroamérica.

Temas como la migración, la deserción escolar, el incremento de violencia en casa y la falta de campañas de vacunación para menores de 18 años, han catapultado la difícil situación que enfrentan millones de niñas, niños y adolescentes en la región.

Una de las primeras implentaciones que llevaron a cabo los países pertenecintes a SICA (Sistema de integración Centroamericana), salvo Nicaragua, fue el cierre de escuelas para enfocarlas en clases en línea. Sin embargo, ninguna institución estaba preparada para ello.

La conversión digital, la falta de acceso a dispositivos móviles con internet y la escasa tecnología en los territorios más apartados de las capitales acentuaron el abandono escolar. Con las aulas cerradas y el poco acceso a redes de WIFI, los infantes perdieron su derecho a la educación y ésa pérdida fue la primera de una hecatombe que se continúa padeciendo.

Así impacta la pandemia a los niños

Un informe de UNICEF sobre cómo está afectado la pandemia a la infancia y adolescencia deja ver lo alarmante de las cifras: derivado de la crísis sanitaria por el virus Covid-19, más de 154 millones de niños en América Latina y el Caribe no están asistiendo a clases, y los más vulnerables no regresarán a la escuela.

No solamente se detuvo el acceso al conocimiento. A través de las escuelas, los niños, niñas y adolescentes tenían acceso a la alimentación escolar, salud y apoyo psicosocial, pero ahora más 80 millones de ellos han dejado de tener, de menos, una comida caliente al día.

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Como nunca antes visto en la historia, la pandemia amenaza los débiles derechos de la niñez en los sectores más vulnerables. A ello se suma el incremeto de la migración donde cada año la presencia de menores de edad que van solos en las caravannas es mayor.

Cabe recalcar que también algunos de ellos se quedan varados en las fronteras en espera de una solución de asilo. Son las piezas más frágiles y desemparadas en el entorno migratorio.

Afectaciones psicológicas en infantes

Un informe de MEDISAN, un órgano de publicación oficial de los profesionales de la salud en Cuba, enumera los impactos en el ámbito psicológico: la pandemia afecta la pérdida de hábitos saludables, violencia intrafamiliar y abuso de exposición en los dispositivos móviles.

Las variables en el impacto psicológico son estrés por temor a contagio, temor a la muerte de sus principales cuidadores, transtornos de ansiedad y depresión derivado del encierro. En los más pequeños, los especialistas en el desarrollo psicológico infantil han detectado regresión emocional y conductual.

Las diversas condiciones de estrés pueden estimular las afectaciones al desarrollo psicológico del infante y repercutir en una falta de madurez conforme a su edad. Los transtornos de sueño, la falta de apetito, dificultad para concentrarse e irritabilidad también podrían ser síntomas de transtornos por la falta de convivencia con sus pares, es decir, con sus compañeros de clase y amigos.  

Los niños, continúa el informe, están expuestos a un peligro invisible que provoca muertes. Esta situación inesperada y de extrema gravedad desencadena una reacción psicológica donde se experimentan estados de incertidumbre, desánimo, tristeza, ansiedad, así como malestar psíquico y general.

Soledad en la misma familia

A esta amenaza se suman otros factores estresantes, tales como: limitaciones que supone el confinamiento y afectación o muerte de algún familiar, incluso en muchas ocasiones sin haber podido elaborar el duelo.  

La población infantil vacunada en los países de la región sigue siendo escaza. A finales del año pasado, Costa Rica se convirtió en el primer país del mundo que implementó, como medida obligatoria, la vacuna para los menores a partir de los 12 años y se comenzará a aplicarla a partir del mes de marzo del año en curso. Cuba se convirtió en el primer país del mundo en vacunar a menores a partir de los 2 años. Funcionarios de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) determinaron que la vacuna tiene alrededor del 91% de efectividad para evitar el coronavirus en niños pequeños y que su respuesta inmune es comparable a la que se ve en personas de 16 a 25 años.

El Salvador, Panamá y Costa Rica son los países donde se aplica la vacuna a menores de 18 años y hasta los 12 años con comorbilidad y en Guatemala se inocula a partir de los 12 años.

Aunque los fenómenos por efecto de la pandemia son muy similares en los países centroamericanos, en entrevista con la maestra Claudia Caterina Maselli Loaiza, Procuradora Adjunta II de los Derechos Humanos en Guatemala, enumera las alertas que se dispararon en su país: “El fenómeno de la migración se ha exacervado durante la pandemia, sabemos que desde siempre han existido las caravanas migrantes, pero incluso los años 2020-2021 marcaron un hito”.

Y se suma la migración

El hambre y la violencia, explica la maestra Maselli, es el factor que motiva la migración entre países. Honduras encabeza el grupo más grande de migrantes. Guatemala se convirtió en la barrera que antes era México. Los índices de adolescentes y menores de 12 años no acompañados en las caravanas se incrementaron.

La educación es otra de las afectaciones, apunta la procuradora, El Ministerio de Educación ha sido incapaz de hacer una entrega de rendición de cuentas sobre el daño a la población estudiantil, tampoco sabemos la cantidad de maestros que han logrado llegar a las comunidades para seguir impartiendo clases.

Por dos años consecutivos los estudiantes están siendo promovidos sin tener una evaluación previa. No se sabe por dónde hay que ir a reforzar el aprendizaje

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En el área de la salud, con el cierre de los centros de salud, disminuyó el esquema de vacunación con el que se contaba en Guatemala, repuntaron los contagios de sarampión, por ejemplo. También sucedió que los altos índices de propagación del virus Covid-19 en el equipo de salud  efectaron la capacidad para antender a la población.

El gobierno no contrató a más personal y las atenciones en general como la salud reproductiva, el apoyo emocional y la desparasitación, cayeron. En el esquema de vacunación aún no se contempla la inoculación entre las edades de 5 a 11 años. Apenas alcanzamos el 30% de vacunación en la población general.

Maltrato y violencia en el hogar

Las denuncias por violencia dentro del hogar, continúa Maselli, maltrato y agresión sexual se incrementaron, siendo el maltrato el noveno delito más denunciado en el Ministerio Público.

Los embarazos en niñas de entre 10 años y 19 años también se acentuaron, habrá que considerar que en las cifras debe existir un subregristro “por la vergüenza” de las familias para denunciar los casos.

El suicidio en el mismo rango de edad también se elevó, aunque, insiste la maestra, no deben estar registrados todos los casos por los estigmas que aún permea en la sociedad guatemalteca.

A pregunta expresa: “¿Hay luz al final del camino? La representante de los derechos humanos se muestra optimista y responde: “La esperanza es algo que no pierden nuestros pueblos, me parece que llega a un extremo de resilencia y la vida seguirá en nuestros países”.

La migración llegó para quedarse porque son esos flujos de dinero los que mantienen las economías. Aunque el aumento de las remensas por la pandemia ayudó al crecimiento de la economía guatemalteca, el desinterés por el aprendizaje se elevó dramáticamente y el gobierno no está creando políticas públicas para hacer que la población que desertó de la educación regrese a las aulas.

Poco que festejar

El 24 de enero se conmemoró el día internacional de la educación, los datos en este rubro no son alentadores.  La humanidad se enfrenta a la mayor encrucijada. Cambiar el rumbo, desarrollar e implementar políticas públicas urgentes para frenar los daños causados por la pandemia en los niños, niñas y adolescentes debería ser prioridad en las agendas gubernamentales de los países del mundo, en particular la región centroamericana donde, aunado a las viejas carencias, salvar las infancias es prepodenrante.

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