El camino a la transformación ecológica en Centroamérica

Los empresarios de la región se centran más en la producción que en la transformación ecológica de su empresa, coinciden expertos.

Economía circular
Sólo el 4% de los desechos sólidos de las ciudades se recicla. Imagen: tomado de Diseñado por Freepik (www.freepik.es).

POR EVA ZAMORA TÉLLEZ
IberoNews.- Implementar un proceso de transformación ecológica en la región centroamericana, ha sido una de las tareas principales de los últimos años, tanto de líderes empresariales como de organizaciones civiles.

No obstante, en medio de una crisis sanitaria y una guerra, se ha vuelto uno de los objetivos más desafiantes para los países que conforman la región, lo que nos lleva a preguntarnos: ¿estos proyectos son viables en la agenda empresarial?

De acuerdo con especialistas de la región, en Latinoamérica y el Caribe año tras año se desecha más de un tercio de lo que se produce, es decir, un equivalente a 127 millones de toneladas de alimentos.

Aunado a ello, en esta zona geográfica se encuentran nueve de los 24 frentes de deforestación del mundo a causa de las actividades ganaderas, agrícolas, de minería, así como del resultado de las infraestructuras de transporte y los incendios.

Datos de la CEPAL, dejan ver que en la región se produce un kilogramo diario de residuos per cápita, lo que la convierte en la recolección de residuos más elevada si se compara con el promedio mundial.

Aunado a ello, sólo el 4% de los desechos sólidos de las ciudades se recicla, y enfatiza el informe de la institución, “son rasgos característicos de un estilo de desarrollo insostenible si se compara con lo que otros países aprovechan de la basura (20%)”.

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La fundación alemana Friedrich-Ebert-Stiftung (FES) destaca que de los 45 millones de habitantes que viven en Centroamérica, el 62% vive en pobreza pese al trabajo de transformación socioeconómica que los gobiernos han tratado de implementar.

Si a ello se agrega que es la zona más vulnerable al cambio climático y que en ella se encuentran los cinturones sísmicos más activos, es evidente que se requiere de una transformación profunda en la que se involucren todos los actores de la sociedad, así como organismos públicos y el sector empresarial.

Una mirada al pensamiento sostenible

Si bien existen organismos de carácter civil que ponen en marcha diversas iniciativas para contrarrestar la crisis, el sector empresarial de la región también comienza a crear conciencia de los efectos que a largo plazo trae la implementación de modelos de economía circular; sin embargo, aún hay mucho trabajo por hacer.

Expertos del Centro Latinoamericano para la Competitividad y el Desarrollo Sostenible (CLACDS) del INCAE Business School, señalan que el sector productivo ­debe cuestionarse cómo se hacen las cosas, qué materiales se usan y cómo con el propósito de encontrar alternativas o insumos de otras fuentes se puede dar paso a nuevas formas de producción, incluso, que propicien el diseño de productos amigables con el ambiente, así como nuevos procesos que permitan la recuperación de los residuos.

Al respecto, los especialistas mencionan que el sector empresarial de la región carece de una visión de sostenibilidad debido a que están enfocados 100% en los procesos de producción y sólo se percatan de los escenarios de riesgo cuando los consumidores demandan productos y servicios generados de manera sostenible.

Es justo en este momento, cuando los emprendimientos con fuertes componentes sociales y ambientales tienen cabida en el ecosistema empresarial.

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No obstante, es en este punto donde las instituciones civiles también comienzan a interactuar con los diferentes entes que conforman a la sociedad, tal es el caso de la FES, quien han puesto en marcha el proyecto “Transformación Social Ecológica (TSE)” , el cual posee un enfoque alternativo ante el cambio climático, la falta de justicia ambiental y la desigualdad social, al mismo tiempo que busca contribuir al fortalecimiento de las capacidades de gobernanza a través de la elaboración de contenidos que permitan el diálogo sobre qué acciones promover hacia una economía ecológicamente sostenible.

Es a través de la formulación de debates acerca de modelos de desarrollo alternativo, por ejemplo, que buscan contribuir a la implementación de nuevas formas de gobernanza empresarial y social en Centroamérica, pues señalan, la transformación social ecológica no debe ser vista como una carga, sino como oportunidad de iniciar procesos de cambio hacia el bienestar económico y un futuro sostenible.

La ruta hacia una economía circular centroamericana

Jorge Chahin, presidente de la Organización en Favor de la Economía Circular (OFEC), cuya misión es impulsar el modelo de economía circular en México y Centroamérica mediante campañas de concientización sobre el uso responsable del plástico, explica que la economía circular es un sistema de aprovechamiento de recursos basado en el rediseño, reducción, reutilización, reparación, renovación, recuperación y reciclaje, cuyo propósito es plantear soluciones visibles que cambien la manera en la que opera la industria del consumo.

Para ello, las empresas de la región requieren de un plan de trabajo cuya metodología contempla cinco pasos:

Análisis y detección de oportunidades. Para ello, es fundamental que las organizaciones hagan su diagnóstico en función a los flujos de materiales y energéticos: “¿De dónde viene todo lo que consumimos y a dónde va?”.

Objetivos claros. Una vez que se tiene claro qué se puede aprovechar y de qué organismos o empresas puede echarse mano, se deben plantear objetivos viables de forma técnica y económica.

El diseño de un plan a la medida es el siguiente paso. Este debe involucrar la visión del modelo de economía circular en todos los eslabones de la cadena de suministro y producción, lo cual involucra a los proveedores.

Cronograma de trabajo. Posteriormente, la planeación y medición son el siguiente paso. El especialista sugiere que para cumplir con el plan es necesario implementar una estrategia a pequeña escala y hacer un seguimiento de los indicadores clave, de tal modo que estos sean los que nos indiquen el momento preciso para acrecentarlo o hacer las correcciones pertinentes.

Comunicación amplia. Por último y no menos importante, la comunicación juega un rol vital en el proceso de transformación y la adopción de una nueva cultura de sostenibilidad. A pesar de que ésta sigue catalogándose como un indicador de rendimiento intangible, sin duda anunciar las acciones realizadas y vinculadas con temas de sostenibilidad ayudará a mejorar la percepción de los consumidores y abrir la puerta a la creación de nuevas alianzas en las que el impacto de la economía circular esté por delante.

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