Perspectivas derivado de la pandemia y las acciones de los gobiernos en Latinoamérica

Foto: Flicker

El 11 de marzo de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró que el mundo se enfrentaba a una pandemia debido a la rápida propagación de la enfermedad SARS-CoV-2, también conocida como COVID-19 o coronavirus.

La pandemia del COVID-19 no solo dejó, miedo y una readaptación al nuevo modo de vida de las personas, sino que también problemas económicos y de índole social, en especial, en regiones como Latinoamérica.

Lo anterior debido a la dependencia de exportaciones de materia prima hacia Estados Unidos, China y Europa; por el descenso de remesas, lo cual constituye un porcentaje muy alto para las economías del norte de Centroamérica y, que, ante el cierre de las fronteras, fue menor.

Según el informe “Dimensionar los efectos del COVID-19 para pensar en la reactivación”, las remesas representan el 22 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en El Salvador, el 20.3 en Honduras y el 11.8 en Guatemala.

Los mandatarios de todas las naciones centroamericanas tomaron decisiones contundentes para evitar la propagación del virus y eso provocó que muchas empresas cerraran operaciones; hubo reducción de inversión privada, baja en los salarios, desempleo y con ello un aumento de pobreza y pobreza extrema.

La región y sus perspectivas

Previo a la pandemia, el comportamiento económico regional mostraba una mejoría en su dinamismo, que estaba influenciado por la demanda interna.

Con la vacuna, en sus diferentes opciones según cada casa farmacéutica, la disminución de fallecimientos y la baja en casos de coronavirus, los países de América Latina y el Caribe están comenzando a recuperar las pérdidas económicas que sufrieron, pero esto no quiere decir que la pandemia haya finalizado.

A los gobiernos les tocará enfocarse en los problemas que había previo al COVID-19 porque en gran medida fueron los causantes de las grandes crisis económicas; en promedio el Producto Interno Bruto de América Latina, el próximo año, será del 6.3 por ciento,

“La región está saliendo poco a poco de la crisis y de nuevo creciendo, sin embargo, a pesar de algunos sectores emergentes, la recuperación es más débil de lo esperado”, le indicó al diario El País, William Maloney, Jefe para América Latina y el Caribe del Banco Mundial.

Se prevé que la recuperación de las economías de Latinoamérica comience a darse en el 2022, aunque en otros países se estaría extendiendo hasta en el 2025 y será sumamente importante el involucramiento de todos los sectores de la sociedad para impulsar esa reactivación.

Los pronósticos para el 2022 es que exista un crecimiento mejor del 3%, lo cual es suficiente para activar las economías y reducir la pobreza, dijo el Banco Mundial. Estas previsiones son mucho más altas de las altas tasas de crecimiento de la década pasada, donde se creció mucho menos que el resto del mundo.

Acciones que serán determinantes

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) han instado a los gobiernos a acelerar los procesos de vacunación, darle un giro por completo a los sistemas de salud y construir estados de bienestar para el control de la pandemia y así avanzar en la recuperación de la región.

Seguramente muchos años pasarán y las secuelas de la pandemia permanecerán, si los países de América Latina no toman medidas inmediatas para impulsar un proceso de recuperación. Para impulsar un ritmo de crecimiento necesario y hacer avanzar a la región se debe llevar a cabo nuevos procesos en el ámbito de la infraestructura y la educación.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) han instado a los gobiernos a acelerar los procesos de vacunación, darle un giro por completo a los sistemas de salud y construir estados de bienestar para el control de la pandemia y así avanzar en la recuperación de la región.

Luce como un gran reto para los mandatarios y entidades de salud de cada nación latinoamericana, el hecho de buscar los mecanismos para combatir la pandemia y al mismo tiempo lograr atrás ese déficit económico que se viene arrastrando desde varias décadas atrás.

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