Las negociaciones que mantiene Guatemala con la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) para eliminar el arancel del 10% impuesto a determinados productos guatemaltecos tienen implicaciones que van mucho más allá de la agenda diplomática. Lo que está en juego es la competitividad de uno de los principales motores de la economía nacional: las exportaciones.
Estados Unidos continúa siendo el mayor socio comercial de Guatemala. Un arancel adicional reduce la competitividad de los productos nacionales, presiona los márgenes de las empresas exportadoras y puede afectar la inversión, el empleo y el ingreso de divisas.
De acuerdo con el Banco de Guatemala (Banguat), Estados Unidos concentró aproximadamente el 31% de las exportaciones guatemaltecas de bienes en 2025, consolidándose como el principal destino de los productos nacionales.
Las ventas hacia ese mercado superaron los US$4,700 millones, impulsadas por manufacturas, productos agrícolas y alimentos procesados. La relación comercial está respaldada por el Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, República Dominicana y Estados Unidos (CAFTA-DR), vigente desde 2006, que permitió eliminar la mayoría de los aranceles para bienes originarios de la región.
Sin embargo, las recientes medidas comerciales adoptadas por Washington han generado incertidumbre entre los exportadores y motivaron al Gobierno guatemalteco a solicitar la eliminación del arancel del 10% aplicado a determinados productos. Las gestiones son encabezadas por el Ministerio de Economía y la misión diplomática de Guatemala ante la USTR.
¿Qué sectores podrían verse más afectados?
El impacto no sería uniforme. Las industrias con mayor exposición al mercado estadounidense serían las primeras en resentir el aumento de costos.
Entre ellas destacan:
- Manufacturas.
- Vestuario y textiles.
- Café.
- Banano.
- Azúcar.
- Frutas y vegetales frescos.
- Productos alimenticios procesados.
- Manufacturas de papel y cartón.
- Productos plásticos.
Muchas de estas actividades operan con márgenes reducidos y compiten directamente con proveedores de otros países que buscan mantener o ampliar su participación en el mercado estadounidense.
Las empresas exportadoras enfrentan un desafío de competitividad
Guatemala cuenta con cientos de empresas que exportan regularmente a Estados Unidos. Entre los principales actores figuran compañías del sector agrícola, agroindustrial, manufacturero y textil, además de cooperativas de café y asociaciones de productores que dependen del mercado estadounidense para una parte significativa de sus ventas.
Organizaciones como la Asociación Guatemalteca de Exportadores (AGEXPORT) han señalado que cualquier incremento en los costos de acceso al mercado estadounidense reduce la competitividad frente a otros proveedores internacionales.
Aunque no todas las empresas se verían afectadas en la misma proporción, aquellas con mayor dependencia del mercado estadounidense tendrían menor margen para absorber un arancel adicional sin trasladar parte del costo a sus compradores.
El efecto de una medida arancelaria no termina en las exportaciones. Cuando una empresa enfrenta mayores costos para acceder a su principal mercado, suele revisar sus planes de expansión, inversión y contratación de personal.
Esto puede retrasar proyectos industriales, reducir nuevas inversiones en capacidad productiva y afectar la generación de empleo formal, especialmente en departamentos donde predominan las actividades exportadoras.
¿Cómo compite Guatemala frente a sus vecinos?
La preocupación del sector privado radica en la posición competitiva del país frente a otros exportadores de la región. México mantiene una integración mucho más profunda con las cadenas industriales de Norteamérica gracias al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), mientras que países como Honduras, República Dominicana y Costa Rica también compiten en productos agrícolas, textiles y manufacturas.
Si Guatemala enfrenta mayores costos de acceso al mercado estadounidense que sus competidores, parte de la inversión internacional podría dirigirse hacia otros destinos con mejores condiciones comerciales. En un contexto donde el nearshoring ha incrementado el interés por instalar operaciones en América Latina, preservar la competitividad comercial resulta clave para atraer nuevas inversiones.
El sector exportador constituye uno de los principales generadores de empleo formal en Guatemala. Según AGEXPORT, las actividades vinculadas a las exportaciones sostienen cientos de miles de empleos directos e indirectos en agricultura, manufactura, logística, transporte y servicios.
Una disminución en la demanda de productos guatemaltecos por efecto de un arancel podría repercutir sobre la producción y el empleo en las cadenas de valor más expuestas al mercado estadounidense.
Las gestiones del Gobierno se centran en lograr que los productos guatemaltecos queden excluidos del arancel del 10%, argumentando la vigencia del CAFTA-DR y la importancia de la relación comercial bilateral.
El Ministerio de Economía ha indicado que mantiene un diálogo permanente con la USTR y con representantes del sector privado para defender el acceso preferencial de las exportaciones nacionales. Hasta el momento, las autoridades estadounidenses no han anunciado una resolución definitiva sobre la solicitud presentada por Guatemala.
Más que un tema comercial
El desenlace de estas negociaciones tendrá implicaciones que van mucho más allá del comercio exterior. Mantener un acceso competitivo al mercado estadounidense resulta fundamental para sostener las exportaciones, atraer inversión, generar empleo formal y aprovechar las oportunidades derivadas del nearshoring.
Para Guatemala, el desafío no consiste únicamente en evitar un arancel, sino en preservar la confianza de los inversionistas y la competitividad de sectores que representan una parte importante del crecimiento económico del país.