La nueva era del marketing

Por: Daniel Vinderman El objetivo de “convencer” y “persuadir” ya no tiene sentido en el nuevo mundo. Hoy las empresas deben “conectar” con sus audiencias de una manera real y auténtica.

En estos años hemos sido testigos de una evolución significativa en la percepción de la espiritualidad, que ha pasado de ser un concepto esotérico a convertirse en una parte integral de la vida cotidiana.

La pandemia, las crisis económicas y políticas, los movimientos sociales y culturales, el cambio climático, los avances tecnológicos… el mundo cambió. Nuestra forma de percibir nuestro entorno es muy diferente a como lo hacíamos hasta hace sólo unos años atrás. Todo fue vertiginoso e intenso. Muchas cosas se modificaron y lo más importante es que impactó en las personas de una manera determinante. El cambio más relevante, generalizado y profundo que se produjo en el ser humano, radica en la necesidad de acercarse a una vida más espiritual.

El yoga, la meditación, las constelaciones familiares, los viajes astrales, las conexiones ancestrales, las microdosis de psilocibina, la alimentación consciente, la astrología y muchas otras prácticas espirituales se han masificado, llegando incluso a los ámbitos laborales y educativos.

Prácticas que hasta hace no mucho eran casi exclusivas de los religiosos, chamanes y personas con una alta dedicación a la vida espiritual, se han popularizado. Hoy las personas indudablemente buscan un sentido espiritual en lo que hacen y experimentan, y como consecuencia descubren conexiones entre ello. Lo que antes se atribuía a la casualidad, viró hacia interpretaciones más significativas y sincrónicas, donde cada evento parece estar alineado a un propósito.

Este pensamiento espiritual, que como lo expresé antes, solía estar vinculado a lo metafísico y/o a lo religioso, ha comenzado a expandirse a todos los aspectos de la vida, incluidas las áreas de la existencia que normalmente eran consideradas más mundanas o enfocadas en necesidades banales. La moda, el consumo y la estética por ejemplo, ahora se perciben como expresiones de la personalidad, la esencia y el espíritu.

Las redes sociales juegan un papel fundamental. Los algoritmos nos aprenden a la perfección, tanto que parecen escuchar nuestros pensamientos. Sin embargo millones de usuarios piensan que nada es casual, como si el universo enviara señales a través de las redes sociales… Y si lo pensamos un poco, es una elección beneficiosa. Es más lindo creer que existe una energía universal que lo rige todo, a que todo está determinado por una AI. ¿Existe un algoritmo que nos conoce y nos muestra lo que preferimos? “Sí. Pero las cosas suceden por algo”. Creer en eso es satisfactorio y nos da tranquilidad.

Nada se considera superficial; en cambio, todo tiene un propósito y una razón de ser. 

El Marketing de la Sincronicidad:
En respuesta a esta evolución espiritual, he trabajado en el concepto “Marketing de la Sincronicidad”. Esto surge en respuesta a estos grandes cambios donde la sensibilidad de las personas está por encima de muchos otros aspectos duros en la que el marketing tradicional fundaba sus bases estratégicas. Entonces por ejemplo ¿Vamos a seguir segmentando por edades, por sexo o habitos de consumo? Todas esas variables están desdibujadas.

Hoy la satisfacción del consumidor comienza con la certeza de que cada elección está relacionada con su esencia, con su espiritualidad, y está sucediendo porque la sabiduría de la naturaleza, el universo y su propia inteligencia los llevó exactamente hasta ese punto.

En este contexto, las empresas deben convertirse en facilitadores de esta conexión, contribuyendo a su sensación de estar en el camino correcto y aumentando la confianza en sí mismos.

El objetivo de convencer y persuadir a las audiencias ya no tienen mucho sentido en el nuevo mundo. Hoy el propósito de las empresas debe ser “conectar”, en el sentido más profundo de la palabra.

Esta nueva forma del marketing refleja un nuevo enfoque que se adapta a la elevación espiritual global y al creciente sentimiento de que todo lo que hacemos o nos sucede tiene un propósito. Esta estrategia no sólo conecta a las personas con productos y servicios, sino que también les brinda una sensación más profunda de confianza y satisfacción en su viaje espiritual y personal, incluso en sus elecciones y acciones de consumo.

En mi libro “Marketing de la Sincronicidad: La Nueva Era del Marketing” de próxima edición, me sumerjo profundamente en todos estos conceptos, brindando un marco sólido para el “Marketing de la Sincronicidad” y presentando métodos específicos para que las empresas integren esta estrategia con éxito en sus actividades.

Seguiremos profundizando en próximos capítulos sobre esta nueva idea, con el objetivo de ampliar nuestras posibilidades y conexiones, desarrollando una de las actividades más apasionantes e interesantes del mundo de las empresas.


Lic. En Publicidad recibido en la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales UCES, Buenos Aires, Argentina y desarrolló un post grado en redacción publicitaria. En 1999 fundó PYLV Comunicación, en la cual se desempeña como Director General Creativo. Con más de 30 años de experiencia en el área de
comunicación estratégica, trabajó con importantes marcas como Carrefour, Movistar, Toyota, Chevrolet, IRSA, entre otras y obtuvo más de 50 reconocimientos nacionales e internacionales por el
desempeño creativo en el área publicitaria.

Pionero de la Nueva era del Marketing Post-Pandemia con sus ideas y métodos sobre el “Marketing de la Sincronicidad”. Brinda conferencias y capacitaciones en empresas de Argentina y otros países de Latinoamérica. Además es docente universitario, emprendedor, músico, dj y productor musical.

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