El Gobierno de Guatemala llega a la recta final de 2026 con Q71,570 millones del presupuesto vigente todavía sin ejecutar, de acuerdo con los datos del Sistema de Contabilidad Integrada (Sicoin) reportados por el Ministerio de Finanzas Públicas al 3 de septiembre.
El presupuesto vigente asciende a Q168,789.82 millones y el gasto devengado alcanza Q97,219.74 millones, equivalente al 57.6%. Esto significa que, cuando ya había transcurrido cerca de dos terceras partes del año, todavía quedaba pendiente de ejecutar más del 42% de los recursos disponibles.
La diferencia es mayor cuando se observa qué tipo de gasto está avanzando. Del monto ya devengado, Q67,788.36 millones corresponden a funcionamiento, mientras que Q16,441.24 millones corresponden a inversión y Q12,990.96 millones al servicio de la deuda. En otras palabras, el funcionamiento concentra casi 70% del gasto realizado, mientras la inversión representa 16.9%.
El ritmo general también está por debajo del registrado en los dos años anteriores. Para septiembre de 2024 la ejecución se encontraba en 62.3% y en 2025 había llegado a 64.1%, aunque el corte de 2026 corresponde al 3 de septiembre y, por ello, no se trata de fechas exactamente equivalentes.
Comunicaciones concentra uno de los mayores rezagos
Entre las principales carteras, el Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda (CIV) presenta el menor porcentaje de ejecución, con 35.4%.
La cartera tiene un presupuesto vigente de aproximadamente Q7,656 millones, de los cuales había devengado Q2,701.89 millones al corte utilizado por el Ministerio de Finanzas. El CIV concentra buena parte de la inversión relacionada con carreteras y obra pública, por lo que su bajo nivel de ejecución tiene una incidencia directa sobre el comportamiento de ese componente del presupuesto.
El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) también aparece entre las carteras con menor ejecución, con 44.86%, seguido por el Ministerio de Relaciones Exteriores, con 45.34%. Ninguno de los dos había superado la mitad de sus presupuestos al corte citado.
En el extremo contrario aparece el Ministerio de Energía y Minas (MEM), con una ejecución de 88%, equivalente a Q1,993.19 millones. El economista Jorge Lavarreda, del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN), señaló que el resultado está relacionado, entre otros factores, con el subsidio a los combustibles administrado por esa cartera durante el primer semestre.
La inversión avanza más lento que el funcionamiento
Para Jorge Lavarreda, analista económico del CIEN, el porcentaje global de ejecución no muestra por sí solo la diferencia entre los distintos tipos de gasto.
“El promedio de la ejecución en funcionamiento sí ha sido un poco superior en este 2026 que en los cinco gobiernos anteriores, y el gasto de inversión ha estado por debajo”, señaló.
La diferencia es relevante porque el funcionamiento comprende gastos necesarios para mantener operando al Estado, mientras la inversión incluye recursos destinados, entre otros rubros, a infraestructura y mantenimiento de carreteras.
Lavarreda también señaló que una ejecución financiera elevada no equivale automáticamente a mejores resultados. Una institución puede haber devengado una alta proporción de su presupuesto sin que eso permita determinar, por sí solo, el impacto que tuvo ese gasto.
“Una alta ejecución financiera solo indica que se gastó el monto de dinero que se tenía autorizado”, explicó el economista.
Para evaluar el resultado, agregó, debe observarse qué se obtuvo con esos recursos, ya sea en infraestructura, educación, salud o protección social.
El caso de Educación es distinto por la composición del gasto
Educación, por ejemplo, se encuentra entre las carteras que históricamente registran porcentajes elevados de ejecución debido al peso de las remuneraciones y de programas que requieren transferencias durante el ciclo escolar. En junio, el viceministro administrativo y financiero de Educación, Francisco Cabrera, informó que el Mineduc había transferido Q2,827 millones para programas de apoyo escolar y que todavía estaban previstas dos transferencias de Q632 millones cada una para alimentación escolar.
En ese mismo reporte, Cabrera indicó que el Mineduc ya había realizado el primer desembolso para el remozamiento de 4,000 escuelas, por Q326.8 millones, y que estaban programados recursos adicionales para otros establecimientos.
Esto permite distinguir entre una cartera cuyo presupuesto está fuertemente asociado a pagos recurrentes y otra como el CIV, donde una proporción importante del gasto depende de procesos de contratación, adjudicación, ejecución física y supervisión de obras.
Salud enfrenta presión sobre sus programas de inversión
El 2 de septiembre, la Comisión de Desarrollo Social citó a autoridades del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social, representantes de organizaciones no gubernamentales, la Contraloría General de Cuentas y la Procuraduría de los Derechos Humanos para revisar la ejecución presupuestaria y los servicios prestados a la población. En la reunión participó Susana Cojón, viceministra Administrativa y Financiera del MSPAS.
Días después, otra comisión legislativa fiscalizó específicamente el Programa de Salud Escolar 2026, que cuenta con Q106 millones, y revisó su ejecución junto con autoridades de Salud y Educación.
En infraestructura hospitalaria también existen proyectos que todavía no llegan a su conclusión. Durante una fiscalización realizada en Huehuetenango, autoridades legislativas señalaron el caso del hospital de San Pedro Necta, cuyo inmueble actual es alquilado y cuya nueva infraestructura permanece inconclusa.
Estos casos muestran por qué el porcentaje financiero global no permite determinar por sí solo cuánto de la inversión pública está llegando efectivamente a las obras previstas.
El Gobierno deberá acelerar el gasto en el último cuatrimestre
El Ministerio de Relaciones Exteriores, una de las carteras con menor ejecución, explicó que espera concentrar una mayor parte de sus desembolsos durante los últimos meses del año.
“La ejecución presupuestaria del Ministerio de Relaciones Exteriores se encuentra en el proceso estimado de ejecución para este año. La mayor ejecución se reflejará en el último cuatrimestre, conforme a la programación prevista para el presente ejercicio fiscal”, respondió la cartera a una consulta periodística.
El Ministerio de Finanzas, en cambio, no respondió a las consultas realizadas sobre el comportamiento de la ejecución y las proyecciones para el cierre de 2026. La Hora reportó que buscó una postura de la cartera en al menos tres ocasiones.
La posición de Finanzas es relevante porque el Gobierno deberá administrar en los últimos meses del año no solo los compromisos ordinarios de las instituciones, sino también los procesos de inversión que todavía no han alcanzado la etapa de ejecución.
El rezago llega mientras el presupuesto 2027 aumenta
El comportamiento del gasto de 2026 ocurre al mismo tiempo que el Ejecutivo ya presentó al Congreso su propuesta de presupuesto para 2027 por Q192,045.1 millones, unos Q23,255 millones más que el presupuesto vigente de este año.
El ministro de Finanzas Públicas, Jonathan Menkos, defendió la propuesta al señalar que el presupuesto permitirá concretar el plan de gobierno durante el último año de la administración de Bernardo Arévalo. El proyecto contempla, entre otros rubros, Q27,898 millones para Educación y Q18,615.5 millones para Salud.
La discusión sobre el presupuesto del próximo año queda así vinculada a la capacidad de ejecución del actual. El reto inmediato no es solamente disponer de más recursos, sino determinar cuánto del presupuesto vigente puede convertirse en bienes, servicios, transferencias y obras antes del cierre del ejercicio.
A septiembre, la cifra que refleja ese desafío es Q71,570 millones pendientes de devengar, con una ejecución especialmente lenta en el componente de inversión y un rezago marcado en carteras como Comunicaciones y Agricultura.