La autorización para exportar a Estados Unidos entrará en vigor el 9 de noviembre. Agexport proyecta ventas anuales de US$20 millones al tercer año, aunque el alcance de la oportunidad dependerá de la capacidad de los productores para cumplir los requisitos sanitarios y ampliar su oferta.
Guatemala podrá exportar crisantemos al mercado estadounidense a partir del 9 de noviembre de 2026, luego de que el Servicio de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal de Estados Unidos (APHIS, por sus siglas en inglés) eliminara las restricciones específicas relacionadas con la roya blanca, una enfermedad causada por un hongo que durante décadas limitó el ingreso de estas flores.
La Asociación Guatemalteca de Exportadores (Agexport) estima que las ventas de crisantemos podrían alcanzar US$20 millones anuales al tercer año de la apertura y US$40 millones al sexto. Se trata de proyecciones del sector, no de contratos ni de exportaciones concretadas, por lo que su cumplimiento dependerá de la capacidad productiva, el acceso a compradores y el cumplimiento de las condiciones de ingreso.
La medida permitirá el ingreso de flores frescas cortadas y, bajo requisitos fitosanitarios específicos, de esquejes y plántulas cultivadas in vitro de determinadas especies de crisantemo y plantas relacionadas. Los exportadores deberán consultar las condiciones aplicables a cada producto en la base de datos Agricultural Commodity Import Requirements (ACIR), de APHIS.
Una oportunidad para pequeños productores
La apertura podría beneficiar a productores que actualmente abastecen el mercado nacional. Gonzalo Salguero, vicepresidente de la Comisión de Plantas Ornamentales, Follajes y Flores de Agexport, señaló que existen oportunidades para pequeños productores de San Juan y San Pedro Sacatepéquez, en Chimaltenango, y sus alrededores.
Sin embargo, la autorización sanitaria no significa que todas las fincas puedan comenzar a exportar de inmediato. Para concretar ventas deberán cumplir las condiciones exigidas para sus productos y contar con una oferta que responda a los requerimientos de los compradores estadounidenses.
El número de fincas que ya está en condiciones de exportar, el costo de adecuar las unidades productivas y las inversiones necesarias para aumentar la producción son aspectos que el sector deberá precisar para dimensionar el alcance comercial de la apertura.
Las exportaciones de flores cayeron 29% en cuatro meses
La nueva oportunidad llega en un momento de retroceso de las ventas del sector al mercado estadounidense. Según cifras del Banco de Guatemala divulgadas por Agexport, las exportaciones de plantas ornamentales, follajes y flores hacia Estados Unidos sumaron US$69.5 millones en 2025, una reducción de 3% frente al año anterior.
Entre enero y abril de 2026, los envíos de ese conjunto de productos alcanzaron US$22.7 millones, una caída interanual de 29%. Los datos corresponden a toda la categoría de plantas ornamentales, follajes y flores, no exclusivamente a crisantemos.
La apertura añade una nueva opción de producto para el sector, pero todavía no permite determinar cuánto contribuirá a recuperar las ventas. Para medir su impacto será necesario conocer las exportaciones efectivas de crisantemos una vez que entre en vigor la autorización, así como el número de productores que logren incorporarse a la cadena exportadora.
Estados Unidos elimina una barrera sanitaria
La decisión de APHIS retira las restricciones específicas por roya blanca para las flores frescas cortadas y actualiza las condiciones de importación para material vegetal de determinadas especies. Las demás exigencias fitosanitarias aplicables continúan vigentes.
Según Agexport, la apertura es resultado de más de cinco años de gestiones entre el sector exportador y las autoridades de ambos países, con participación del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) y el Ministerio de Relaciones Exteriores, mediante la Consejería Comercial de Guatemala en Washington.
El cambio entrará en vigor el 9 de noviembre de 2026, 30 días después de su publicación en el Registro Federal estadounidense. A partir de esa fecha, el reto para los productores será convertir el acceso regulatorio en ventas sostenidas y comprobar si las proyecciones de crecimiento se traducen en mayores ingresos para la floricultura guatemalteca.