Mientras la inversión extranjera directa (IED) enfrenta un entorno de desaceleración en varias economías por la incertidumbre geopolítica, las altas tasas de interés y la reconfiguración de las cadenas globales de suministro, Guatemala mantiene una trayectoria de crecimiento que comienza a llamar la atención de inversionistas internacionales.
Los datos del Banco de Guatemala (Banguat) muestran que la IED alcanzó US$1,881.7 millones en 2025, un crecimiento de 8.8% respecto de 2024, cuando ingresaron US$1,729.4 millones. Para 2026, el banco central proyecta que el flujo supere los US$2,065 millones, lo que consolidaría seis años consecutivos de expansión.
Pero más importante que el crecimiento es preguntarse quién está invirtiendo, dónde se concentra ese capital y qué sectores están captando las nuevas oportunidades.
El crecimiento no proviene de un solo sector
Las cifras del Banguat muestran que la inversión se concentra principalmente en:
- Actividades financieras y de seguros.
- Industria manufacturera.
- Comercio.
- Energía.
- Información y telecomunicaciones.
- Actividades inmobiliarias.
Solo durante el primer trimestre de 2025, tres sectores concentraron más del 90% de la IED recibida, reflejando una fuerte preferencia por actividades con alto potencial de crecimiento y estabilidad.
La manufactura continúa beneficiándose del proceso de nearshoring, mientras que los servicios financieros y tecnológicos mantienen una expansión sostenida.
¿Qué empresas están apostando por Guatemala?
El crecimiento de la inversión no responde únicamente a la llegada de nuevas compañías. Una parte importante corresponde a empresas multinacionales que ya operaban en el país y decidieron ampliar sus operaciones.
Durante los últimos meses se han anunciado o ejecutado inversiones por parte de compañías nacionales e internacionales en distintos sectores, entre ellas:
- Fogel, con una inversión de US$50 millones para ampliar su planta de manufactura en Villa Canales.
- Empresas de BPO, centros de servicios compartidos y tecnología que continúan expandiendo operaciones en Ciudad de Guatemala.
- Compañías de alimentos, bebidas, energía e infraestructura que han incrementado su capacidad instalada para atender tanto el mercado local como las exportaciones.
De acuerdo con Invest Guatemala, el país mantiene una cartera activa de proyectos de inversión relacionados con manufactura avanzada, servicios empresariales, infraestructura logística, agroindustria y tecnologías de la información.
¿De qué países proviene el capital?
Según el Banco de Guatemala, los principales países de origen de la inversión extranjera incluyen:
- Estados Unidos.
- México.
- Colombia.
- Panamá.
- España.
- Canadá.
- Países Bajos.
- Luxemburgo.
Estados Unidos continúa siendo el principal inversionista, impulsado por proyectos industriales, financieros y de servicios.
Al mismo tiempo, el capital regional ha ganado protagonismo, especialmente desde México y Centroamérica, donde grupos empresariales amplían operaciones aprovechando la integración comercial.
¿Dónde se concentra la inversión?
Aunque la IED beneficia a distintos departamentos, la mayor concentración continúa registrándose en:
- Ciudad de Guatemala, por su infraestructura corporativa y financiera.
- Escuintla, debido a la actividad industrial y logística.
- Sacatepéquez, por el crecimiento de servicios y turismo.
- Villa Nueva y Villa Canales, donde se ubican importantes complejos manufactureros.
- Izabal, por su infraestructura portuaria y proyectos logísticos.
También comienzan a observarse inversiones en departamentos vinculados a agroindustria y energías renovables, particularmente en la Costa Sur y el oriente del país.
Especialistas identifican varios factores que explican el desempeño del país, incluso en un contexto internacional más complejo.
1. Cercanía con Estados Unidos
La ubicación geográfica permite tiempos de entrega significativamente menores que los mercados asiáticos, una ventaja relevante para empresas que reorganizan sus cadenas de suministro.
2. Nearshoring
Cada vez más compañías buscan instalar operaciones cerca del mercado estadounidense para reducir riesgos logísticos.
Guatemala forma parte de los países que pueden beneficiarse de esta tendencia gracias al CAFTA-DR, su red logística regional y una industria manufacturera consolidada.
3. Estabilidad macroeconómica
El país mantiene uno de los niveles de inflación más bajos de América Latina, un sistema financiero sólido y una política monetaria prudente.
Estos factores reducen la percepción de riesgo para inversionistas internacionales.
4. Reinversión de utilidades
Un elemento poco visible es que cerca del 90% de la IED corresponde a reinversión de utilidades, es decir, empresas que ya operan en Guatemala y deciden ampliar sus operaciones en lugar de retirar capital. Este comportamiento suele interpretarse como una señal de confianza en el mercado local.
Los desafíos pendientes
Aunque el crecimiento resulta positivo, organismos empresariales coinciden en que Guatemala todavía capta menos inversión que economías como Costa Rica o República Dominicana cuando se compara el flujo de IED respecto al tamaño de sus economías.
Entre los principales desafíos continúan figurando:
- Infraestructura vial y logística.
- Agilidad en permisos.
- Seguridad jurídica.
- Disponibilidad de talento especializado.
- Simplificación regulatoria.
- Certeza para proyectos de largo plazo.
Fundesa y Invest Guatemala han señalado que superar estos obstáculos permitiría aprovechar con mayor intensidad las oportunidades derivadas del nearshoring.
Más allá de las cifras
El crecimiento de la inversión extranjera no solo representa mayores flujos de capital. También implica nuevas plantas industriales, expansión de empresas, transferencia de tecnología, generación de empleo formal y fortalecimiento de cadenas de proveedores locales.
El reto para Guatemala ya no consiste únicamente en atraer inversión, sino en convertir ese capital en un motor de desarrollo regional, innovación y productividad. Si logra mejorar su infraestructura y reducir las barreras para hacer negocios, el país podría consolidarse como uno de los principales destinos de inversión en Centroamérica durante la próxima década.