Aunque la inflación en Guatemala se ha mantenido dentro de los rangos meta establecidos por el Banco de Guatemala (Banguat), una gran parte de la población sigue percibiendo que el costo de vida aumenta constantemente. Esta sensación no es únicamente subjetiva: responde a factores económicos concretos que afectan de manera distinta a cada hogar.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la inflación interanual en Guatemala se ha moderado después de los fuertes incrementos registrados entre 2021 y 2023, cuando la economía mundial enfrentó presiones derivadas de la pandemia, problemas logísticos internacionales y el aumento de los precios de los combustibles y alimentos.
Sin embargo, que la inflación disminuya no significa que los precios bajen. Significa que continúan aumentando, pero a un ritmo menor.
La inflación promedio no refleja la realidad de todos los hogares
La inflación oficial se calcula a partir del Índice de Precios al Consumidor (IPC), elaborado por el INE, que mide la variación de precios de una canasta de bienes y servicios representativa del consumo nacional.
El problema es que cada familia tiene una estructura de gasto diferente.
Por ejemplo, un hogar que destina el 40% o 50% de sus ingresos a alimentos puede sentir con mayor intensidad cualquier incremento en productos básicos, mientras que la inflación general incorpora también categorías como recreación, educación, comunicaciones o bienes duraderos que pueden registrar aumentos menores.
En términos prácticos, dos familias pueden enfrentar inflaciones reales distintas aunque vivan en la misma ciudad.
Los alimentos siguen siendo uno de los principales factores
De acuerdo con las estadísticas del INE, la división de alimentos y bebidas no alcohólicas tiene uno de los mayores pesos dentro del IPC guatemalteco.
Productos como tomate, cebolla, papa, pollo, huevos y maíz suelen experimentar variaciones importantes debido a factores climáticos, costos de transporte, fenómenos meteorológicos o fluctuaciones en la oferta agrícola.
Por ejemplo, durante distintos períodos de 2023 y 2024 algunos productos agrícolas registraron incrementos de dos dígitos en cuestión de semanas debido a lluvias intensas, sequías o dificultades logísticas.
Aunque estos aumentos puedan ser temporales, tienen un fuerte impacto en la percepción de los consumidores porque se trata de productos que se compran varias veces al mes.
El efecto acumulado de la inflación de los últimos años
Uno de los factores más importantes para entender la percepción ciudadana es el efecto acumulado.
Según cifras oficiales, Guatemala registró tasas de inflación superiores al promedio histórico durante los años posteriores a la pandemia. Aunque posteriormente los indicadores se moderaron, los precios alcanzados durante ese período permanecieron elevados.
Un ejemplo sencillo:
- Si un producto costaba Q100 y aumentó 10%, pasó a costar Q110.
- Si al año siguiente la inflación baja a 3%, el producto no vuelve a Q100.
- Su precio aumenta nuevamente hasta aproximadamente Q113.30.
Por eso muchas personas sienten que los precios nunca regresan a los niveles anteriores.
Los salarios han crecido menos que algunos gastos esenciales
Otro elemento clave es el poder adquisitivo.
Aunque el salario mínimo ha registrado ajustes en los últimos años, diversos estudios de organismos empresariales y centros de análisis económico señalan que muchos hogares continúan enfrentando dificultades para cubrir el aumento acumulado de gastos en alimentación, transporte, vivienda y servicios básicos.
Según datos del Ministerio de Trabajo, los incrementos salariales suelen ubicarse por debajo de las variaciones registradas en algunos productos esenciales durante determinados períodos.
Cuando los ingresos crecen más lentamente que los gastos cotidianos, la percepción de pérdida económica se vuelve inevitable.
Combustibles y transporte amplifican la sensación de encarecimiento
Los combustibles tienen un efecto multiplicador sobre la economía.
Cuando aumentan los precios internacionales del petróleo, no solo se encarece la gasolina o el diésel. También aumentan los costos de transporte de mercancías, distribución de alimentos y operación de numerosos negocios.
Aunque el impacto directo en la inflación general pueda ser moderado, los consumidores perciben rápidamente estos cambios porque afectan actividades diarias como movilizarse al trabajo o realizar compras.
La economía conductual también explica parte del fenómeno
Diversos estudios de economía conductual, incluidos análisis del Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), muestran que las personas recuerdan con mayor intensidad los aumentos de precios que las reducciones.
Por ejemplo, un incremento de Q5 en un producto de consumo frecuente suele generar más atención que una reducción similar en otro artículo menos utilizado.
Además, los consumidores tienden a formar expectativas basadas en productos visibles como alimentos, transporte o combustibles, incluso cuando otros bienes mantienen precios estables.
¿Qué dicen las proyecciones económicas?
El Banco de Guatemala ha señalado en sus informes de política monetaria que la inflación se mantiene dentro de los rangos considerados compatibles con la estabilidad de precios. Asimismo, organismos internacionales como el FMI han destacado que Guatemala ha mostrado una inflación relativamente controlada en comparación con otros países de América Latina.
No obstante, los riesgos continúan presentes.
Entre los factores que podrían presionar nuevamente los precios destacan:
- Incrementos internacionales en combustibles.
- Fenómenos climáticos que afecten la producción agrícola.
- Problemas logísticos globales.
- Tensiones geopolíticas que impacten los mercados de materias primas.
La percepción también es una realidad económica
La sensación de que “todo está más caro” no necesariamente contradice las estadísticas oficiales. En muchos casos refleja la experiencia cotidiana de los hogares frente a precios que aumentaron significativamente en años recientes y que no han vuelto a sus niveles anteriores.
Mientras los ingresos familiares no crezcan al mismo ritmo que el costo de bienes esenciales, la percepción de encarecimiento seguirá presente, incluso en un contexto de inflación moderada.
Para la mayoría de los guatemaltecos, la economía no se mide únicamente por los indicadores macroeconómicos, sino por una pregunta mucho más concreta: cuánto alcanza el dinero después de pagar comida, transporte, vivienda y servicios básicos