El financiamiento energético se consolida como un factor estratégico para viabilizar una oferta energética eficiente en Guatemala. El crecimiento sostenido de la demanda, la diversificación de la matriz, la incorporación de nuevas fuentes y los compromisos de sostenibilidad han colocado en el centro del debate la necesidad de estructurar proyectos financieramente viables y bancables.
Hoy el desafío no es únicamente desarrollar nuevos proyectos energéticos, sino garantizar que cumplan con condiciones financieras, regulatorias y de gobernanza que permitan acceder a capital adecuado, especialmente bajo esquemas de project finance. El financiamiento deja de ser un proceso operativo para convertirse en una decisión estratégica que determina qué proyectos avanzan y cuáles no.
Estructuración financiera y asignación de riesgos
Este fue uno de los ejes centrales abordados en la séptima edición de Zima Talk, espacio que reunió a líderes del sector energético, financiero y legal para analizar cómo la estructuración financiera, la asignación correcta de riesgos y el acceso a capital determinan la viabilidad real de los proyectos energéticos en Guatemala.
“Guatemala tiene una oportunidad concreta de atraer capital local e internacional hacia el sector energético, pero únicamente los proyectos correctamente estructurados y financiados con el tipo de capital adecuado lograrán ser más eficientes financiera y estratégicamente”, afirmó Ana de Jesús Ulloa, directora y fundadora de Zima Investments.
Project finance y mercado de capitales
Durante el conversatorio se destacó que el project finance se ha consolidado como el modelo natural para proyectos energéticos intensivos en capital, particularmente en etapas de desarrollo y construcción. Este esquema permite aislar riesgos dentro del proyecto, estructurar financiamiento sobre flujos futuros y atraer capital de largo plazo combinando banca local, banca internacional y financiamiento multilateral.
Cuando los proyectos entran en operación y generan flujos estables, se abren oportunidades para optimizar la estructura financiera mediante refinanciamientos o acceso al mercado de capitales. Esto permite ampliar plazos, reducir el costo de capital y diversificar fuentes de fondeo. El mercado de capitales se posiciona así como un complemento estratégico —no sustituto— de la banca tradicional.
“El financiamiento define la viabilidad real de un proyecto energético. Cada etapa requiere un tipo de capital distinto y una asignación clara de riesgos. Pensar el financiamiento como un proceso integral y de largo plazo es clave para atraer capital eficiente”, subrayó Ulloa.
Guatemala frente a la región
A nivel regional, la inversión energética se orienta hacia proyectos con disciplina financiera, claridad regulatoria y estructuras robustas. Guatemala presenta ventajas competitivas importantes: crecimiento sostenido de la demanda, recursos naturales diversificados e interés activo de banca multilateral, banca internacional e inversionistas institucionales.
Procesos como la licitación PEG envían señales positivas al mercado. Licitaciones transparentes, reglas claras y contratos de largo plazo reducen el riesgo percibido y fortalecen la confianza de financiadores e inversionistas, elementos esenciales para atraer capital de largo plazo.
Preparación financiera como factor decisivo
El futuro energético de Guatemala dependerá no solo del número de proyectos en desarrollo, sino de su nivel de preparación financiera. Un proyecto técnicamente viable pero financieramente mal estructurado no es financiable.
La planificación financiera temprana, la asignación adecuada de riesgos, la coordinación entre banca, multilaterales, aseguradoras y asesores legales, así como el acceso progresivo al mercado de capitales, serán determinantes para reducir el costo de capital y desarrollar infraestructura energética sostenible.
En este contexto, Zima Investments acompaña a desarrolladores y empresas como asesor estratégico independiente, apoyando la evaluación de alternativas de financiamiento, el diseño de estructuras alineadas a cada etapa y la coordinación con los actores del ecosistema financiero.
Si Guatemala avanza en esta dirección, el impacto será tangible: mayor competitividad, atracción de inversión internacional, generación de empleo y crecimiento económico sostenible.