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Anillo Regional: cuánto se ha contratado, cuánto se ha ejecutado y qué tramos siguen pendientes

por Jenniffer Marroquín
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Anillo regional Guatemala

Más de una década después de que Guatemala presentó el proyecto del Anillo Regional C-50, la carretera que pretende conectar corredores del oriente y sur del país sin obligar al transporte a atravesar la capital todavía está incompleta.

El proyecto fue presentado en 2013 como una solución para mejorar la movilidad alrededor del área metropolitana. La versión que actualmente maneja el Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda (CIV) está dividida en ocho tramos, desde Sanarate, El Progreso, hasta Escuintla.

Los registros públicos muestran que el problema ya no es únicamente conseguir recursos para una obra de gran magnitud. El proyecto arrastra contratos suspendidos, problemas de derecho de vía, concursos que no prosperaron y cuatro tramos que todavía no han sido adjudicados.

Al mismo tiempo, hay obras que sí están en ejecución. El tramo VIII es el que presenta el mayor avance físico acumulado, mientras que las fases del tramo VI muestran una situación dividida: una está suspendida y otra fue reactivada.

El resultado es una carretera fragmentada: la mitad de los tramos ya fue adjudicada, pero el circuito completo todavía depende de cuatro segmentos que no tienen contrato de construcción. La propia Dirección General de Caminos ha señalado que esos tramos requieren estudios y procesos posteriores antes de poder licitarse.

Cinco segmentos adjudicados, cuatro todavía sin contrato

El Anillo Regional contempla ocho tramos:

  1. Tramo I: bifurcación CA-09 Norte – Sanarate – Sansare, El Progreso.
  2. Tramo II: Sansare – La Laguna – Sansayo, Jalapa.
  3. Tramo III: Jalapa – Mataquescuintla.
  4. Tramo IV: Mataquescuintla – El Salitre, Santa Rosa.
  5. Tramo V: El Salitre – Laguna El Pino – bifurcación CA-01 Oriente.
  6. Tramo VI: CA-01 Oriente – El Jocotillo – El Obrajuelo, Villa Canales.
  7. Tramo VII: El Obrajuelo – Guanagazapa, Escuintla.
  8. Tramo VIII: Guanagazapa – bifurcación CA-02 Oriente – Escuintla.

El tramo VI está dividido en dos fases, por lo que en términos de contratos existen cinco obras adjudicadas dentro de cuatro de los ocho tramos.

Los cuatro tramos que permanecen sin adjudicación son II, III, IV y V. La Dirección General de Caminos informó que en esas secciones todavía existen procesos de estudios y que no había fechas establecidas para sus respectivas licitaciones.

Esto significa que 50% de los ocho tramos todavía no tiene contrato de construcción.

Más de Q3.3 millardos en cuatro contratos identificables

Los documentos de la Dirección General de Caminos permiten verificar los montos de al menos cuatro contratos correspondientes a los tramos I y VI, en sus dos fases, y VII.

El tramo I, entre la bifurcación de la CA-09 Norte, Sanarate y Sansare, fue adjudicado a Constructora y Transportes San Francisco por Q664.53 millones. El proyecto tiene una longitud de 14 kilómetros. La supervisión fue adjudicada a Servicios de Ingeniería Seringe por Q26.19 millones. (caminos.gob.gt)

La fase 1 del tramo VI, entre la CA-01 Oriente y El Jocotillo, fue adjudicada a Representaciones CEM por Q868.46 millones. La obra comprende 11.06 kilómetros y permanece suspendida. (caminos.gob.gt)

La fase 2 del tramo VI, entre El Jocotillo y El Obrajuelo, fue adjudicada a Tracser, S.A. por Q853.81 millones. El proyecto comprende aproximadamente 10.37 kilómetros y tiene un plazo de ejecución consignado de 12 meses. (caminos.gob.gt)

El tramo VII, entre El Obrajuelo y Guanagazapa, fue adjudicado a Asfaltos y Petróleos, S.A. por Q990.17 millones, para una longitud aproximada de 18.7 kilómetros. (caminos.gob.gt)

La suma de esos cuatro contratos asciende a aproximadamente Q3,376.97 millones.

A esta cifra debe agregarse una precisión: el tramo VIII tiene registrado en el Sistema Nacional de Inversión Pública un costo total de Q615.25 millones, pero no se incorpora a la suma anterior como “monto contratado” porque la documentación pública consultada presenta ese valor como costo del proyecto y no permitió verificar con el mismo nivel de certeza un contrato vigente que pueda compararse directamente con los otros cuatro.

Por ello, Q3.38 millardos es el monto contractual que IberoNews puede documentar con los registros consultados para cuatro de los cinco segmentos adjudicados. No debe presentarse como el costo total del Anillo Regional.

El tramo VIII es el que más ha avanzado

El tramo VIII, entre Guanagazapa y Escuintla, es distinto al resto porque comenzó a construirse varios años antes.

El Sistema Nacional de Inversión Pública (SNIP), administrado por SEGEPLAN, registra para este proyecto una meta vigente de 24.13 kilómetros, de los cuales había ejecutados 23.86 kilómetros, equivalente a un avance ponderado de 98.86% en el registro consultado. (sistemas.segeplan.gob.gt)

Sin embargo, ese porcentaje requiere una lectura cuidadosa. El mismo registro muestra que durante 2026 el proyecto tenía una meta anual de 5.50 kilómetros y había ejecutado 3.24 kilómetros, equivalente a 58.88% de la meta anual. En términos financieros, hasta el corte registrado había ejecutado Q9.99 millones de un monto vigente de Q25.66 millones para 2026, equivalente a 38.92%. (sistemas.segeplan.gob.gt)

La diferencia entre ambos porcentajes se explica porque uno corresponde al avance acumulado del proyecto y el otro al cumplimiento de la meta programada para el ejercicio 2026.

El registro de SNIP también muestra que desde 2022 el proyecto había acumulado una ejecución financiera de Q412.33 millones. (sistemas.segeplan.gob.gt)

En febrero, el CIV describió este segmento como el de mayor avance dentro del proyecto y señaló que se trabajaba en nivelación del terreno y ampliación de carriles.

Tramo I: reactivado, pero con un avance todavía reducido

El tramo I también fue reactivado después de permanecer suspendido Según información proporcionada por la Dirección General de Caminos a La Hora, los trabajos se reiniciaron en agosto de 2025. Para febrero de 2026, el avance físico todavía no llegaba al 1% y no se había efectuado ningún pago a la constructora, de acuerdo con la información reportada por ese medio.

El proyecto tiene una longitud de 14 kilómetros y fue contratado por Q664.53 millones. El contraste con el tramo VIII es considerable: mientras uno acumula años de ejecución y un avance físico cercano a la totalidad de su meta vigente en el registro de SNIP, el tramo I apenas se encontraba en sus primeras fases después de la reactivación.

Tramo VI: dos fases, dos realidades

El tramo VI representa uno de los principales problemas para completar la conexión entre la carretera a El Salvador y Escuintla.

La sección completa tiene aproximadamente 21.43 kilómetros, pero fue dividida en dos fases. La primera, de 11.06 kilómetros, está a cargo de Representaciones CEM y permanece suspendida. La Dirección General de Caminos atribuyó el problema principalmente al derecho de vía y señaló que la empresa estaba realizando gestiones con propietarios. El avance reportado para esa fase era de 0%. (lahora.gt)

La segunda fase, de 10.37 kilómetros, fue adjudicada a Tracser por Q853.81 millones y sí fue reactivada. Los documentos de Caminos de enero de 2026 establecen un plazo de ejecución de 12 meses para esta fase. (caminos.gob.gt)

Esto genera una situación particularmente relevante para el proyecto: una parte del mismo tramo está activa mientras la otra continúa detenida.

Tramo VII: el contrato más caro, pero sin obra física

El tramo VII, entre El Obrajuelo y Guanagazapa, es el contrato de construcción de mayor monto entre los segmentos adjudicados que se pueden identificar documentalmente: Q990.17 millones.

La empresa contratista es Asfaltos y Petróleos, S.A., y el proyecto tiene una longitud aproximada de 18.7 kilómetros. (caminos.gob.gt)

Pero tener contrato no significa tener carretera. La Dirección General de Caminos informó que este tramo no había logrado iniciar las labores debido a problemas relacionados con los derechos de paso.

La propia cartera reportó posteriormente que el tramo VII contaba con estudios aprobados y que se tenía previsto avanzar en su ejecución.

La diferencia entre contrato y ejecución es, en este caso, fundamental: casi Q1,000 millones comprometidos contractualmente no equivalen a una carretera construida.

El derecho de vía se convirtió en uno de los principales obstáculos

El director general de Caminos, Álvaro Cuéllar, explicó anteriormente que algunas de las nuevas rutas atraviesan terrenos privados y que la institución debe negociar con los propietarios antes de continuar. En uno de los tramos, incluso señaló que si no se alcanzaban acuerdos sería necesario modificar el planteamiento de la ruta. (soy502.com)

La ministra del CIV, Jazmín de la Vega, también sostuvo que la administración no quería repetir el esquema de contratar carreteras sin tener resuelto el derecho de vía, porque esto podía provocar que las obras comenzaran y posteriormente quedaran detenidas. (soy502.com)

El problema no es menor: una carretera nueva puede tener diseño, presupuesto y contrato, pero si la administración no puede disponer legalmente de los terrenos necesarios, la construcción no puede avanzar de manera integral.

¿Y los tramos II, III, IV y V?

Aquí está el mayor vacío del Anillo Regional. Los tramos II, III, IV y V no tienen actualmente un contrato de construcción adjudicado, según la información proporcionada por la Dirección General de Caminos.

Son precisamente las secciones que deberían conectar el corredor de Sanarate y Sansare con Jalapa, Mataquescuintla, Santa Rosa y la carretera a El Salvador.

El CIV informó que trabajaba en la prefactibilidad y en los documentos necesarios para avanzar con los tramos que aún no habían sido adjudicados.

Pero mientras esas cuatro obras no tengan estudios completos, licitación, adjudicación y contrato, no existe una fecha de terminación integral del Anillo Regional que pueda sostenerse con los documentos consultados.

Una década después, el proyecto sigue dividido en etapas

El Anillo Regional no es una obra nueva. Su presentación se remonta a 2013, cuando se planteó como una carretera destinada a conectar municipios de varios departamentos y reducir el tránsito de transporte pesado por la capital. (lahora.gt)

Más de diez años después, el proyecto sigue dependiendo de la terminación de tramos que todavía no tienen contrato.

La situación puede resumirse así:

TramoSituaciónMonto de construcción verificadoAvance/dato disponible
IAdjudicado y reactivadoQ664.53 millonesMenos de 1% reportado a febrero de 2026
IISin adjudicarPendiente de estudios/proceso de contratación
IIISin adjudicarPendiente de estudios/proceso de contratación
IVSin adjudicarPendiente de estudios/proceso de contratación
VSin adjudicarPendiente de estudios/proceso de contratación
VI fase 1Adjudicado, suspendidoQ868.46 millones0% reportado
VI fase 2Adjudicado y reactivadoQ853.81 millonesEn ejecución
VIIAdjudicadoQ990.17 millonesSin inicio físico reportado a febrero
VIIIEn ejecución desde años anterioresCosto SNIP: Q615.25 millones98.86% de avance ponderado en SNIP

Los datos de ejecución física no corresponden todos al mismo corte temporal, por lo que no deben sumarse para obtener un supuesto “porcentaje general” del Anillo Regional. La información disponible proviene de distintos registros y fechas.

¿Cuánto falta realmente para terminarlo?

La respuesta no puede reducirse a kilómetros. Físicamente, el proyecto está dividido en ocho tramos, pero cuatro todavía no han llegado a la etapa de contratación. Además, dentro de los adjudicados hay obras suspendidas o con dificultades para iniciar.

El CIV informó en abril que tenía presencia en cinco segmentos: el tramo I, las dos fases del VI, el VII y el VIII, mientras trabajaba en la prefactibilidad de los restantes. (agn.gt)

Sin embargo, esa clasificación de “tramos activos” debe distinguirse de “tramos físicamente avanzados”. Por ejemplo, el tramo VII tenía contrato y formaba parte de los proyectos atendidos por el CIV, pero los problemas de derecho de vía habían impedido iniciar los trabajos según la información proporcionada anteriormente por Caminos. (lahora.gt)

Por eso, el porcentaje de avance contractual no equivale al porcentaje de avance de la carretera.

Y esa es precisamente la fotografía que dejan los registros públicos: Guatemala ha contratado obras por miles de millones de quetzales, pero la infraestructura todavía no forma un corredor continuo.

El reto no es solo terminar lo contratado

Para que el Anillo Regional funcione como circuito, no basta con concluir el tramo VIII ni con avanzar en las dos fases del VI. La conexión requiere que los distintos segmentos estén disponibles y conectados entre sí. Si uno de los tramos centrales permanece sin contratar o sin derecho de vía, el corredor queda fragmentado.

Ese es el principal dato que emerge del cruce entre los contratos, los registros de inversión pública y los reportes del CIV: la obra ha avanzado por piezas, pero el proyecto integral todavía está lejos de ser una carretera continua alrededor de la capital.

La administración actual ha reactivado algunas obras y ha anunciado que prepara los estudios para los tramos restantes. Pero hasta que esas etapas se conviertan en licitaciones, contratos y ejecución física, no es posible establecer una fecha cierta para la finalización completa del Anillo Regional.

Más de diez años después de su presentación, la pregunta ya no es solamente cuándo terminará cada tramo.

Es cuándo estarán terminados todos los tramos necesarios para que el Anillo Regional pueda cumplir finalmente la función para la que fue concebido.

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