Los 15 alcaldes mejor pagados de Guatemala

Top de 15 alcaldes mejor pagados Guatemala

Los 15 alcaldes con mayores remuneraciones devengaron Q1.21 millones en junio de 2026. El caso más alto corresponde al jefe edil de Quetzaltenango, con Q110,196.88. El informe revela además que buena parte de esos ingresos no proviene del salario base, sino de dietas, gastos de representación, bonificaciones y otros pagos.

Los salarios de los alcaldes guatemaltecos no responden a una escala nacional uniforme. Cada Concejo Municipal tiene la facultad de establecer el sueldo, los gastos de representación y las dietas del jefe edil, siempre dentro de las condiciones establecidas por el Código Municipal.

El resultado es una estructura altamente desigual: mientras algunos alcaldes reciben menos de Q20 mil mensuales, otros superan los Q90 mil y uno llegó a más de Q110 mil en junio de 2026.

Ese contraste adquiere mayor relevancia cuando se observa que el salario base no necesariamente representa lo que realmente recibe un alcalde. El monitoreo nacional sobre remuneraciones municipales revisó la información publicada por las 340 municipalidades y encontró datos actualizados y verificables para 138 de ellas.

Descarga el informe completo aquí: https://drive.google.com/file/d/1kTl0brjYSBCRsCeMMFHY7X-8sEkfksG8/view?usp=drive_link

Los 15 alcaldes que más dinero recibieron

El alcalde de Quetzaltenango, Juan Fernando López Fuentes, encabezó el listado con Q110,196.88 devengados durante junio. El monto equivale a aproximadamente 2.5 veces el promedio de los alcaldes incluidos en el estudio, que fue de Q44,032.13.

Los 15 alcaldes con mayores remuneraciones sumaron Q1,215,225.92 en un solo mes, con un promedio de Q81,015.06 por alcalde. Cuatro superaron los Q90 mil y todos estuvieron por encima de Q66 mil.

PosiciónAlcaldeMunicipioTotal devengado
1Juan Fernando López FuentesQuetzaltenangoQ110,196.88
2Héctor Hugo Cardona MoralesLa Gomera, EscuintlaQ97,375.00
3Juan Manuel Asturias SueirasAntigua GuatemalaQ96,250.00
4Israel Castillo OrtegaMasagua, EscuintlaQ93,144.66
5Carlos Daniel Rustrián AlvizuresFraijanesQ83,443.00
6Alfonso García-Junco HemmerlingCoatepequeQ78,584.80
7Noé Rolando Guerra GuerraCamotánQ77,750.00
8Johnny Frederyk Ayala ToledoSan José PinulaQ76,337.50
9Edgar Francisco Xoy ChónPurulháQ75,250.00
10Juan Carlos Pellecer AgustínSan Juan SacatepéquezQ74,500.00
11Óscar Norberto García ChamánSanta Catalina La TintaQ73,850.00
12Milton Napoleón Duarte LaraQuezaltepequeQ73,500.00
13Rolando Can MaquimSan Miguel TucurúQ69,226.00
14Daniel González JiménezSiquinaláQ68,850.00
15Edgar Abraham Rivera EstévezEscuintlaQ66,968.08

La distribución territorial también llama la atención: Escuintla concentra cuatro de los 15 casos, mientras Guatemala tiene tres y Quetzaltenango, Chiquimula y Alta Verapaz cuentan con dos cada uno.

El salario base cuenta solo una parte de la historia

Uno de los principales hallazgos del informe es que observar únicamente el salario base puede ofrecer una imagen incompleta de cuánto recibe realmente un alcalde.

Entre los 15 casos con mayores ingresos adicionales, estos conceptos —dietas, gastos de representación, bonificaciones y otros pagos— sumaron Q810,815.88, equivalentes al 69.1% de la remuneración total combinada.

En La Gomera, por ejemplo, Héctor Hugo Cardona Morales tenía un salario base de Q25,000, pero terminó devengando Q97,375. Es decir, recibió Q72,375 adicionales.

En Fraijanes, Carlos Daniel Rustrián Alvizures registró un salario base de apenas Q11,275 frente a una remuneración total de Q83,443. Los pagos adicionales fueron más de seis veces su sueldo base.

Quetzaltenango presenta otro caso relevante: sobre un salario base de Q40,900 se agregaron Q69,296.88, para alcanzar los Q110,196.88 registrados en junio.

El caso extremo, aunque no forma parte del ranking de los 15 mayores ingresos totales, aparece en San Benito, Petén. El alcalde Carlos Antonio Kuylen Morales reportó un salario base de Q6,014.65, pero devengó Q58,514.65, equivalente a 9.7 veces su sueldo. De ese monto, Q34,750 fueron registrados como “otras remuneraciones”, sin mayor explicación en la documentación analizada.

¿Cuánto cuestan estas remuneraciones a las municipalidades?

La primera precisión es importante: estos pagos salen de los presupuestos municipales, no directamente del Presupuesto General de la Nación. Por ello, no puede afirmarse que los Q1.21 millones pagados a los 15 alcaldes representen un gasto del Gobierno central.

Pero sí se trata de recursos públicos administrados por gobiernos municipales.

Las municipalidades son el nivel de gobierno más cercano a la población y administran recursos destinados a servicios públicos y obras locales. Por esa razón, el debate sobre las remuneraciones no puede separarse de la discusión sobre las prioridades presupuestarias de cada municipio.

El problema no es simplemente cuánto gana un alcalde. La pregunta fiscal es qué proporción de los recursos municipales se destina a remunerar a las autoridades, con qué justificación y frente a qué otras necesidades de gasto.

El propio informe señala que no se verificaron en esta etapa los acuerdos del Concejo Municipal, la ejecución presupuestaria, las transferencias bancarias ni la capacidad financiera utilizada para justificar cada remuneración. Por ello, los montos elevados deben entenderse como señales que requieren una revisión adicional y no como prueba automática de ilegalidad.

Una remuneración alta no garantiza un mejor alcalde

Aquí aparece uno de los puntos centrales del debate. El monto que recibe un alcalde no constituye, por sí mismo, una medida de su desempeño.

El informe analiza remuneraciones, pero no evalúa indicadores de gestión municipal, calidad de los servicios públicos, ejecución de obras, eficiencia presupuestaria, recaudación, reducción de déficits de infraestructura, satisfacción ciudadana o cumplimiento de metas.

Por lo tanto, no existe en este estudio evidencia que permita concluir que los alcaldes que reciben Q70 mil, Q80 mil, Q90 mil o más mensuales tengan un desempeño superior al de quienes reciben cantidades considerablemente menores.

La ausencia de esa relación es precisamente lo que vuelve relevante la discusión: si la remuneración aumenta sustancialmente, debería existir una justificación objetiva vinculada con las responsabilidades, la capacidad financiera del municipio y criterios verificables de gestión.

Actualmente, el marco municipal deja un amplio margen de decisión a los concejos. No existe una escala nacional uniforme ni límites generales para salarios, dietas, gastos de representación o ingresos totales.

Eso permite que dos alcaldes que desempeñan esencialmente las mismas funciones constitucionales y municipales puedan recibir cantidades radicalmente distintas.

La brecha dentro de un mismo departamento lo ilustra con claridad. En Quetzaltenango, el alcalde de la cabecera recibió Q110,196.88, mientras el de Colomba Costa Cuca recibió Q25,995.22: una diferencia de Q84,201.66 en un solo mes. En Sacatepéquez la brecha llegó a Q72 mil y en Guatemala a Q67,493.

El problema también es de ingresos municipales

La discusión adquiere otra dimensión cuando se considera la capacidad de las municipalidades para generar y administrar sus propios recursos.

No todas las municipalidades tienen la misma población, actividad económica, base tributaria, infraestructura, necesidades de inversión ni capacidad de recaudación. Por eso, el hecho de que los concejos puedan establecer remuneraciones diferentes no es necesariamente problemático.

El problema surge cuando las diferencias de remuneración no están acompañadas de criterios objetivos y transparentes que permitan entender por qué un municipio puede pagar determinadas cantidades y otro no.

El informe recomienda precisamente que una eventual reforma al Código Municipal vincule las remuneraciones con factores como la capacidad financiera, los ingresos propios, el presupuesto y las características de cada municipio. También plantea establecer parámetros para los pagos adicionales y mayores requisitos para justificar aumentos, dietas y gastos de representación.

En otras palabras, el debate no necesariamente pasa por pagar lo mismo a todos los alcaldes, sino por evitar que el nivel de remuneración dependa excesivamente de la discrecionalidad del Concejo Municipal.

El problema nacional: la confianza en el uso del dinero público

Aunque el gasto salarial corresponde a los gobiernos municipales, sus efectos pueden trascender la contabilidad de cada comuna. La razón es la confianza ciudadana.

El informe señala que las remuneraciones elevadas, los componentes difíciles de explicar y la falta de transparencia pueden debilitar la legitimidad con la que las municipalidades solicitan contribuciones a los vecinos o demandan mayores recursos públicos.

El dato más preocupante en ese sentido es que solo 138 de las 340 municipalidades analizadas —40.9%— tenían información disponible y actualizada a junio de 2026. Las otras 201, equivalentes al 59.1%, no cumplieron con el criterio establecido por el monitoreo. De estas, 126 tenían información desactualizada y 75 no presentaban información utilizable para establecer la remuneración del alcalde.

Esto significa que el problema no se limita a los alcaldes que aparecen en el ranking. También está en la dificultad para saber cuánto reciben los demás.

Y esa falta de información tiene una consecuencia fiscal: un ciudadano que no puede conocer cuánto se paga a sus autoridades tiene menos herramientas para evaluar si el presupuesto municipal está siendo utilizado de manera proporcional y eficiente.

Más dinero no equivale a más resultados

Los Q1.21 millones devengados en junio por los 15 alcaldes mejor pagados constituyen un dato llamativo, pero el verdadero debate no debería quedarse en la cifra.

La pregunta más importante es qué recibe la población a cambio de esos recursos. Un salario de Q110 mil mensuales no demuestra una gestión sobresaliente. Del mismo modo, un salario de Q25 mil no demuestra una mala administración.

La remuneración y el desempeño son variables distintas.

Para determinar si un pago es razonable habría que contrastarlo con indicadores objetivos: ejecución presupuestaria, inversión en infraestructura, cobertura y calidad de servicios municipales, cumplimiento de proyectos, generación de ingresos propios, manejo de deuda y otros resultados verificables.

El monitoreo realizado no hace esa comparación. Y esa limitación debe mantenerse clara para no convertir una investigación sobre remuneraciones en una acusación sobre desempeño.

Lo que sí demuestra el informe es que existe una brecha considerable entre los ingresos de los alcaldes, una elevada participación de pagos adicionales y un marco que deja amplio margen de discrecionalidad a los concejos municipales.

La discusión que queda abierta

Los datos plantean una pregunta que trasciende a los 15 alcaldes del ranking: ¿debería la remuneración de un alcalde guardar una relación más clara con la capacidad financiera del municipio y con criterios objetivos de responsabilidad y gestión?

El informe plantea que sí debe existir una revisión del sistema.

También recomienda que la Contraloría General de Cuentas incorpore las remuneraciones de alcaldes y concejos dentro de su planificación anual de auditoría, especialmente en casos donde el ingreso total multiplica varias veces el salario base o existen pagos adicionales elevados o poco explicados.

El objetivo no tendría que ser establecer una remuneración idéntica para los 340 alcaldes. Una municipalidad con mayores ingresos, población y responsabilidades puede requerir una estructura distinta.

El punto es otro: que el uso de recursos públicos pueda explicarse, compararse y fiscalizarse.

Porque cuando un alcalde puede recibir más de Q100 mil en un mes, mientras otro recibe una fracción de esa cantidad, la discusión ya no es únicamente cuánto gana cada funcionario. Es cuánto está dispuesta una municipalidad a destinar a su máxima autoridad, qué justifica ese gasto y qué mecanismos existen para demostrar que los recursos públicos están produciendo resultados para los vecinos.

Y, sobre todo, que un ingreso elevado no debe confundirse con un desempeño elevado. Para establecer esa relación hacen falta indicadores de gestión y resultados, no únicamente una nómina salarial.

Descarga el informe completo aquí: https://drive.google.com/file/d/1kTl0brjYSBCRsCeMMFHY7X-8sEkfksG8/view?usp=drive_link

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