El aumento del precio del maíz blanco ya empieza a sentirse en uno de los alimentos básicos de los hogares guatemaltecos. Mientras el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) reporta un incremento de Q18.50 por quintal en dos semanas, en distintos puntos de la Ciudad de Guatemala consumidores han comenzado a encontrar tortillas a precios que hasta hace pocos días no eran habituales.
El monitoreo del MAGA correspondiente a la semana del 24 al 28 de agosto ubicó el quintal de maíz blanco de primera en Q221, frente a Q204.50 una semana antes y Q202.50 al 13 de agosto. El incremento semanal fue de Q16.50, equivalente a 8.07%. El Ministerio atribuye el comportamiento a una reducción en los volúmenes de oferta asociada a factores climáticos que han afectado la producción en algunas zonas del sur y oriente del país.
La presión sobre el precio no se limita al mercado mayorista. El mismo reporte del MAGA muestra que en julio el maíz blanco de primera se vendía en Q2.50 por libra en el mercado La Terminal, 64 centavos más que el año anterior, un incremento interanual de 34.4%. En las cabeceras departamentales monitoreadas, el precio oscilaba entre Q1.90 y Q4 por libra.
Según reportes, esto ya se vio reflejado en unos de los productos de mayor consumo entre los guatemaltecos, las tortillas. En algunas zonas de la Capita, principalmente, se reporta la venta de dos tortillas por Q1.
Si una persona compraba cuatro tortillas por Q1 y ahora recibe dos, el precio unitario efectivo pasa de Q0.25 a Q0.50, un incremento de 100%. Si compraba tres por Q1 y ahora recibe dos, pasa de aproximadamente Q0.33 a Q0.50, un aumento de 50%.
El maíz mayorista ya acumula dos semanas de aumentos
Según el MAGA, el precio promedio del maíz blanco de primera se mantuvo en Q202.50 por quintal hasta el 13 de agosto. Una semana después llegó a Q204.50 y entre el 24 y el 28 de agosto alcanzó Q221.
En términos absolutos, el incremento acumulado en esas dos semanas fue de Q18.50 por quintal, mientras que en la última semana analizada el aumento fue de Q16.50.
El Ministerio relaciona el comportamiento con una reducción de la oferta provocada principalmente por factores climáticos que han afectado la producción en algunas zonas del sur y oriente.
Pero existe un elemento que ha ayudado a contener una presión todavía mayor: el ingreso de maíz mexicano. El MAGA señala que ese producto continúa complementando el abastecimiento nacional y ayudando a atender parte de la demanda ante la reducción de las reservas provenientes de la cosecha local.
El productor no ha recibido el incremento
Gustavo Rivas, presidente de la Asociación Nacional de Granos Básicos (Anagrab), afirmó que el precio del maíz para el consumidor ha llegado hasta Q250 por quintal, equivalente a Q25 por libra, pero sostuvo que ese incremento no se ha trasladado en la misma proporción al productor.
Rivas cuestionó el papel de los intermediarios en la cadena de comercialización y señaló que estos podrían estar comprando el grano a un precio menor al productor y vendiéndolo posteriormente a un valor mayor al consumidor.
El señalamiento corresponde a la posición de un representante del sector productor y no demuestra por sí mismo que exista un margen abusivo de intermediación. Para establecerlo sería necesario comparar precios en origen, costos de transporte, almacenamiento, comercialización y precios finales en distintos mercados.
¿Cuánto del aumento del maíz termina en una tortilla?
Entre el grano y el producto terminado existen otros costos: nixtamalización, cal, agua, gas o electricidad, mano de obra, alquiler, transporte y otros gastos de operación. Por eso, una subida de Q18.50 en el quintal no permite calcular por sí sola cuánto debería aumentar una tortilla.
Lo que sí puede determinarse es que el principal insumo de la tortilla está aumentando de precio mientras comienzan a aparecer reportes de incrementos en el producto terminado.
Una tortillería que vende directamente al consumidor puede enfrentar costos diferentes a los de una fábrica de tortillas empacadas, y una venta en una colonia de la capital puede tener una estructura de costos distinta a la de un establecimiento en un departamento productor de maíz.